La “animalidad” como motivo de las violaciones, por Lilián Bareilles

En su texto “La eternización de lo arbitrario”, Pierre Bourdieu plantea que las estructuras sexuales permanecen con relativa constancia. A pesar de los cambios superficiales que se pueden observar a primera vista en nuestra sociedad, las relaciones entre los sexos no se han transformado demasiado a lo largo de la historia. Según el autor existe una deshistorización y eternización de estas estructuras de poder, en las que los hombres están por sobre las mujeres, en tanto el esquema de dominación esta basado en el modelo patriarcal. Para Bourdieu, el estudio del lenguaje permitiría entender la dimensión propiamente simbólica de la dominación masculina.[1]

A continuación intentaremos dar cuenta de los procesos de enunciación de las noticias vinculados con la violencia de género, que ocultan la desigualdad estructural de poder entre los hombres y mujeres acudiendo a otro tipo de argumentos, vinculados con la naturaleza o la animalidad (o incluso con una actitud provocadora o poco preventiva de las mujeres). La noticia seleccionada para este análisis es sobre la violación de una adolescente de 16 años de edad, del Diario Clarín. El hecho sucedió el miércoles 8 de Junio, la noticia fue publicada el sábado 11 del mismo mes.[2]

Según lo planteado por la socióloga Silvia Chejter:

“…las noticias de violación (…) en mayor medida que otras, exhiben el imaginario social de la sexualidad, del poder, la violencia, la justicia, la verdad, las concepciones de los normal y lo desviado, de lo cultural y de lo natural, de lo aceptable y de lo intolerable, desplegando ampliamente las jerarquías y ordenamientos sociales”.[3]

La nota periodística con la que trabajaremos es un ejemplo de lo que la autora Natalia Fernández Díaz[4] plantea como la espectacularización de los ataques sexuales que realizan los medios periodísticos. En la nota seleccionada la espectacularización es acompañada por el sensacionalismo presente en el relato. Se hace un minucioso detalle de las heridas y del estado en el que la adolescente estaba después del hecho, además, se utiliza otro “ingrediente” que hace que este caso llame la atención, al parecer la adolescente fue drogada, por lo que no se acuerda nada de lo sucedido.

“Carla [nombre falso utilizado en la nota periodística para proteger su identidad] y su madre tienen la impotencia de no poder explicar con exactitud qué fue lo que pasó, pero tienen claro que la chica fue atacada por dos hombres en la esquina de su casa y que la metieron en un auto en el que la drogaron, la tajearon con brutalidad y abusaron de ella. Y que poco después, la abandonaron dormida cerca de la Plaza Flores.”[5](Clarín 11/06/2011).

El mismo título de la nota espectaculariza el hecho: “Violan brutalmente a una adolescente en Floresta”. Parece que existieran ciertos elementos que hacen que esta violación en particular sea violenta o brutal, aquí se ponen en juego las diferencias planteadas por Chejter entre las violaciones “aceptadas” y aquellas que resultan intolerables. Lo que convertiría a esta violación en un hecho intolerable es que la atacada era una “niña buena”[6], no estaba en un lugar indebido ni fue provocadora, estaba yendo a comprar chocolates para ella y para su familia, estaba muy cerca de su casa. Sin embargo los hombres que la agarraron no solo la violaron, además la golpearon y lastimaron, le cortaron su cuerpo. Pero es necesario resaltar que no existen violaciones más aberrantes y violentas que otras. Todas son traumáticas y repudiables, producto de la desigualdad en la estructura de poder entre hombres y mujeres, pero esto es ocultado en la cobertura periodística realizada por Clarín.

A lo largo del relato de los sucesos se hace mención a que la denuncia de esta violación es la sexta realizada en Capital Federal en el transcurso de un mes. Este enunciado funciona como una alerta, no solo de la inseguridad que hay en las calles sino de la inseguridad a la que se enfrentan las mujeres. A partir de lo planteado por Esther Madriz, podemos vincular esta advertencia dentro de la construcción social del miedo que se les impone a las mujeres. Madriz sostiene que el miedo en sí es un elemento importante para mantener a las mujeres serviles y subordinadas socialmente. Ser mujer significa, en nuestra cultura, ser vulnerable, por esto las advertencias forman parte de la socialización de las niñas. La vulnerabilidad y el sentimiento de debilidad son intensificados, generando miedo. A partir de esta debilidad se impone la idea de que las mujeres deben subordinarse a los hombres para ser protegidas y cuidadas.[7]

En la nota de Clarín, este miedo impuesto a las mujeres es reforzado al aclarar que la joven atacada iba a comprar chocolates cerca de su casa cuando fue interceptada por dos hombres, generando la sensación de que los ataques le pueden pasar a cualquiera en cualquier momento y lugar, sobre todo si una anda sola de noche, sin la protección de un hombre. La víctima de esta violación no ocupa el lugar de “mala niña” en la noticia, porque no estaba en un lugar indebido ni fue provocadora en su accionar, si ocupa el lugar de “tonta” en tanto era de noche y no estaba acompañada, no había nadie que la cuide.

Silvia Chejter divide las noticias sobre violación en dos tipologías[8]:

· Noticias cortas: son noticias rutinarias y de aparición limitada. Se inscriben en un proceso informativo continuo, que da cuenta de sucesos que ocurren y que amenazan a las personas. Funcionan como una advertencia preventiva para las mujeres, recuerdan la vulnerabilidad de estas.

· Noticias intermedias o largas: su cobertura se extiende varios días o meses. Para que esta cobertura se lleve adelante debe suceder algo más que una violación, como por ejemplo: un homicidio.

La noticia seleccionada forma parte de la primera tipología. Es una noticia corta que no fue abordada nuevamente en los días posteriores a su publicación, es acompañada por una descripción casi minuciosa del cuerpo de la víctima y de los golpes de la misma, satisfaciendo, según lo planteado por Chejter, cierto voyeurismo y morbosidad del público.

Si bien la noticia es integrada a un conjunto de denuncias sobre abuso, en ningún momento se hace alusión a motivos macro. No se hace mención ni se enmarca el hecho en el problema de la desigualdad de poder estructural entre los hombres y las mujeres que existe en nuestra sociedad.

Los victimarios son caracterizados a partir de su brutalidad, y los daños que generaron en la víctima son comparados con daños realizados por un animal:

“La chica tiene varios surcos de sangre en el cuello y en su brazo izquierdo, como si hubiese sido atacada por algún animal con garras”. (Clarín 11/06/2011)

Según Fernández Díaz, la espectacularización de los ataques sexuales, acompañados por una animalización de los victimarios, tiene como efecto la desresponsabilización de los hechos. En tanto los animales no razonan, no forman parte de un proceso de socialización, no se los puede culpar por su naturaleza “insaciable”. Los motivos del ataque son buscados, entonces, en las víctimas, ya sea por provocar el deseo de los hombres, o por andar en lugares indebidos, o como mencionamos anteriormente por andar solas en la noche, sin la adecuada compañía y protección de un hombre. A partir de este abordaje realizado por los medios, las estructuras profundas discriminatorias de las mujeres permanecen intactas (o más que permanecer intactas, son reforzadas). Según Fernández Díaz, la violencia de género no puede reducirse a las acciones de locos depravados y desconocidos, la violencia sexual no es una patología ni un deseo incontrolado, sino que forma parte de un paradigma de poder (masculino). Al ocultar esto, los medios no solo dan una perspectiva equivocada de los ataques sexuales, sino que además refuerza la imagen de una mujer accesible y dispuesta para el asalto (a partir de la debilidad y vulnerabilidad de ésta). Según la autora se construye una imagen negativa de la mujer como provocadora y culpable de la violencia que sufre.

En la noticia abordada por este análisis, el verosímil es construido a partir de la utilización del testimonio de la víctima y de la madre de esta joven, la nota es acompañada por una fotografía en la que se muestra el brazo cortado de la menor. Pero el solo relato de la víctima y de su madre no parece ser suficiente, por lo que se hace mención a ciertas fuentes oficiales, que confirman los hechos. Según Chejter, “las fuentes son tanto mas respetables cuanto más oficial y mas institucional es su origen, y mas autorizados sus voceros”[9]. Si bien en la noticia analizada no se explicita el origen de algunas fuentes, basta decir que son fuentes oficiales para darle veracidad al discurso.

La ley, la policía en este caso, es presentada como la figura encargada de develar los misterios, en tanto según se menciona en el artículo noticioso los hechos son confusos: “Fuentes del caso dijeron que el hecho “todavía es confuso” y que las pericias de Policía Científica estarán listas en 48 horas” (Clarín 11/06/2011).

La autoridad y el monopolio de la verdad de lo sucedido están volcados en las pericias policiales, que esclarecerán lo sucesos. La primera pregunta que surge al leer la cita seleccionada es ¿Cuáles son las fuentes del caso? Y, ¿a qué se refieren con confuso? ¿Se pone en duda el relato de la víctima?

Lo que parece observarse a lo largo de esta nota periodística, es una simplificación de aquello surgido a partir de relaciones y esquemas de dominación complejos y desiguales. Se espectacularizan hechos que son traumáticos para las víctimas, pero en realidad no hay grados de gravedad en las violaciones, todas son violentas y repudiables. Como plantea Silvia Chejter, las adjetivaciones que se realizan sobre estos hechos (brutal, salvaje) no son calificadores, sino significantes.[10]



[1] Bourdieu, Pierre. “La eternización de lo arbitrario”. En La dominación masculina. Barcelona. Ed. Anagrama.

[3] Chejter, Silvia. “El discurso periodístico de la violación en la prensa escrita”. En Travesías. Año 3, n° 4 Noviembre. Pág. 18.

[4] Fernández Díaz, Natalia. “Las mujeres y los discursos mediáticos”. En La violencia sexual y su representación en la prensa. Barcelona. Ed. Anagrama. 2003.

[5] El resaltado corresponde al texto original.

[6] Madriz, Esther. “Introducción”. En A las niñas buenas no les pasa nada malo. México. Ed. Siglo XXI.

[7] Ídem.

[8] Chejter, Silvia. “El discurso periodístico de la violación en la prensa escrita”. En Travesías. Año 3, n° 4 Noviembre. Pág. 18.

[9] Ídem.

[10] Ídem.

El destino de los jóvenes con Porvenir, por Paula Pamela Vilches

Análisis una noticia policial- El caso Matías Berardi

1- El delito que se comete es el de secuestro y asesinato del joven Matías Berardi; días después se convoca a una marcha para reclamar por justicia y quienes están allí asocian a este caso con el de Axel Blumberg, diciendo: “Ayer Axel (Blumberg), hoy Matías, ¿mañana quién?”. Con lo cual se puede decir que este caso se inscribe en la serie de delitos como son los secuestros seguidos de muerte.http://www.clarin.com/policiales/crimenes/profugos-parientes-familia detenida_0_346165580.html

2-Se puede enmarcar el hecho de acuerdo al contexto político que se estaba viviendo en ese momento, como sucede con las declaraciones anteriores en las que se compara este caso con el de Axel Blumberg, también se citan testimonios en los que se culpabiliza de todo lo sucedido a la presidenta, manifestando que la inseguridad no es una sensación, como ella habría mencionado en un discurso dado anteriormente “...Encima el Gobierno nos carga diciendo que lo nuestro es una sensación”, dijo a Clarín María Emilia, que es preceptora de un colegio de la zona y asistió a la manifestación como muchos otros vecinos”.

Según el diario Clarín en una nota titulada “Otro impacto para Scioli, en una semana muy difícil” escrita el día 1°de octubre, (un día antes de publicarse la nota analizada), se critica que no se menciona la muerte de Matías, Ningún vestigio de conversación sobre la inseguridad pública que perfora el ánimo y las vidas de 16 millones de bonaerenses, aclara Clarín al respecto; ya que supuestamente preocupa y altera la vida de toda la población del país.

http://www.clarin.com/policiales/crimenes/impacto-Scioli-semana-dificil_0_345565586.html

3-Si aparecen marcas de clase, sobre todo para caracterizar a la víctima, se describen las profesiones de los padres del chico, se da el nombre de la escuela a la que asistía, (Saint George’s school), se menciona que la víctima jugaba al rugby, que había ido a bailar a un boliche muy conocido de Costanera Norte, se da hasta la marca de la camioneta a la que se suben sus padres y hermanos, cuando se van de la marcha porque no pueden seguir allí; todo indica la buena procedencia del joven y de su familia.

De los victimarios se relata que pertenecen a una familia y allegados a ella, (dos de los prófugos son parientes de la familia), con conflictos entre sí, se menciona a una hija del sospechoso que se habría fugado de su casa al quedar embarazada pero que estaba allí durante el secuestro de Matías; también se hace referencia al supuesto perfil violento del acusado. Se nombra la forma en la que vivían (en un galpón) en el mismo lugar en el cual ejercía sus actividades de herrero. Claramente rasgos propios de una clase baja con conflictos familiares y violencia en su entrono.

http://www.clarin.com/policiales/crimenes/profugos-parientes-familia

detenida 0_346165580.html

4-Se enuncia desde el diario Clarín y es algo a resaltar el hecho de que quien narra, sanciona junto con los testimonios recogidos de las personas que acudieron a la marcha, como responsables al gobernador Scioli, el gobierno en general y a la policía bonaerense.

En el texto de Teijeiro, “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche”, se hace referencia a los modos de enunciación en el caso de un programa televisivo pero pudiéndose extrapolar al estilo periodístico del diario, como por ejemplo, su titular, el copete elegido, la fotografía colocadas no azarosamente, sino con un fin único, en este caso conmover al lector.

Se resalta la convocatoria que tuvo la marcha, principalmente se describen a quienes lloraban a la víctima, sus padres y hermanos que no pudieron soportar la angustia y debieron irse.

Quien narra se centra en relatar y rescatar las expresiones de dolor y dramatismo que se vivían en la convocatoria en reclamo de justicia, se toman testimonios de personas cercanas al chico y quienes no lo conocían pero se sienten en la obligación de acercarse y solidarizarse.

5-En la noticia analizada se remite al miedo, a lo vivido, a la experiencia de saber y conocer sobre la inseguridad, “que afecta a todos”, las personas se solidarizan sin conocer demasiado lo ocurrido pero automáticamente se toma partido, sin siquiera haber sufrido un robo, se generaliza sobre la inseguridad. Según se cita en el texto de Iglesias “Unidad temática: delincuencia urbana-inseguridad”, (extraído del libro Mediados, Sentidos sociales y sociedad e partir de los medios masivos de comunicación), el autor toma un término propuesto por Rosana Reguillo para describir como se genera mediante la forma que tienen los medios de transmitir una visión acotada de la realidad, un imaginario del miedo, que según Iglesias se da por la dramatización y espectacularización del tratamiento informativo, operando sobre el temor y los miedos instalados en el imaginario social.

6- La construcción del verosímil se da por la cantidad de datos que se registran, la hora precisa en que llegan los padres del chico asesinado a la marcha que se realizó en la plaza principal de Ingeniero Maschwitz, quiénes estaban, qué hacían, qué cantidad de personas aproximadamente había en el lugar, (según el diario Clarín eran cerca de 1.000 los concurrentes); se consideran también las fotografías que acompañan la nota principal para reforzar la noticia, en la que se ve a los familiares llorando y a los allegados reclamando con pancartas.

La fuente de información en este caso son los amigos y vecinos que se movilizaron para pedir justicia, dado que la nota si bien remite al asesinato de Matías, no es su tema central ya que se narra todo lo sucedido luego, la búsqueda de los sospechosos, los reclamos de justicia, la concentración en la plaza, etc.

7- La policía aparece como culpable de negarse a pagar el rescate en las primeras comunicaciones con los secuestradores, Según trascendió ayer en su entorno, los padres de Matías estarían muy disgustados porque la Policía habría dilatado el pago del rescate (empezó siendo de 500 pesos y terminó en 6.000) a pesar de que ellos querían entregarlo.” Además se culpabiliza al gobierno nacional por no hacerse cargo de la situación de desamparo e inseguridad que se vive. Tanto a la presidenta como al gobernador Scioli.

8- En conclusión puedo decir que si bien ocurren hechos aislados de inseguridad no podemos permitir que se infunda al respecto, paranoia, alarmando de forma extrema cualquier comportamiento; en el texto de Beaudoux y D’Adamo, “Tratamiento del delito y la violencia en la prensa. Sus posibles efectos sobre la opinión pública”, se vislumbra esta cuestión “...los medios contribuyen a la formación de una idea distorsionada de la violencia social, a la creación de una imagen que alimenta en el público la percepción de que la criminalidad y el delito son mayores de lo que realmente son cuando se evalúan y se comparan los datos mediáticos con las estadísticas oficiales...”. En este caso, los mismos vecinos de los secuestradores por “miedo” dieron la espalda al chico secuestrado en un intento de este por escaparse, ya que lo confundieron con un ladrón y omitieron algún tipo de ayuda, de allí directamente los captores prosiguieron con su muerte ; una espiral de violencia y temores injustificados que podrían haber salvado su vida.

Los reclamos que se desarrollan en las multitudinarias marchas, no se basan en modificar el comportamiento social, en reflexionar sobre el accionar humano, (más allá de los padres que pueden estar hundidos en el más profundo dolor), el resto de la sociedad que se “solidariza” pensando constantemente esto me puede suceder a mi, ¿se replantea que sucede?, ¿se pide por una solución a largo plazo?, ¿se piensa verdaderamente en porque se está ante esta situación? o solamente piensa cuando la violencia los shockea y no les queda otra opción que acoplarse al pensamiento y espíritu masivo de reclamar justicia, ¿qué encierra el pedido de justicia en este contexto? Arrestar a alguien sin siquiera saber si es el culpable pero encerrarlo hasta su muerte, ¿significaría terminar con toda la problemática a su alrededor?

Se reclama justicia se solicita que se encuentre a los culpables, estos existen, son vistos y descriptos por los medios, como una familia con antecedentes, disfuncional, un padre violento; por otro lado las víctimas, jóvenes de clase alta o media-alta, tanto Matías como Axel con un futuro dichoso no mereciendo la muerte en ningún caso, como si de eso se tratará, por ser adinerado, lindo y deportista su vida posee un valor más alto que la del resto de los mortales; Como aporta la doctora en Ciencias Sociales Susana Murillo en su texto Colonizar el dolor, recogiendo el testimonio de una manifestante en la marcha para reclamar justicia por el asesinato de Axel Blumberg, “pobrecito, qué pena y con el porvenir que tenía”.

También mediante el accionar mediático, se contribuye a generar descrédito hacia quienes debemos respetar para gobernar, cuando se culpabiliza al presidente de turno se está tratando de poner en contra política y sociedad como si no debieran ir juntos esos términos, se trata de rechazar al actual mandatario sin pensar en sus antecesores e ignorar que en forma conjunta se podría llegar más lejos.

Bibliografía:

· Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: delincuencia urbana- inseguridad”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

· Beaudoux, Virginia y D’Adamo, Orlando (2007): “Tratamiento del delito y la violencia en la prensa. Sus posibles efectos sobre la opinión pública”, en Luchessi, L. y Rodríguez, M.G. (Coords.): Fronteras globales. Cultura, política y medios de comunicación, Buenos Aires, La Crujía.

· Murillo, Susana: “Colonizar el dolor. La interpelación ideológica del Banco Mundial en América Latina. El caso argentino desde Blumberg a Cromañón”. Buenos Aires: CLACSO, abril de 2008.

· Álvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía.

Diferentes maneras de manifestarse o diferentes maneras de reprimir, por Paula Vilches

Puente Pueyrredón ¿reclamos ilegítimos?:

1-En lo que respecta al primer video visto en clase acerca de los hechos ocurridos en Puente Pueyrredón, el tema puede ser definido como Caos y violencia. En el texto de Martín Iglesias “expresión pública, la figura del caos”, (extraído del libro Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación), se hace referencia a que la noticia se construye a partir del perjuicio que genera la expresión pública, no se pregunta quiénes participan, qué los lleva a realizar el corte ni la modalidad que emplean, se prefiere espectacularizar los hechos y dar cuenta del caos, desborde y violencia que imperan de acuerdo a la visión mediática.

Según la autora Sonia Hernández García, tomando a su vez a otros autores como Perceval Y Reguillo, “para que el proceso de exclusión sea posible es necesaria “una imagen del otro, y habiéndolo reducido previamente a uno solo”, es decir se requiere la imagen del homosexual, el cholo, el ladrón, el drogadicto, y quienes nos proporcionan una imagen de ellos son los medios. Pero en esta presentación de los hechos, que en realidad es una representación, “Lo que nunca se revela son las condiciones estructurales que explican, más allá de la anécdota, el drama de estos actores sociales, invisibilizando o neutralizando los mecanismos sociales que están a la raíz de las pequeñas o grandes tragedias individuales”; según mi interpretación de la cita puede entenderse como un conflicto de intereses entre medios y actores sociales, los primeros actúan con respecto a los segundos de acuerdo a su conveniencia.

2-No se puede decir que se lo ubica dentro de una sucesión de hechos sino más bien se habla de un enfrentamiento en el cual “la muchedumbre” estaba preparada para atacar y la policía frente a la provocación comienza a reprimir. En una parte de la cobertura de la noticia el periodista se refiere a “la chispa que la hizo detonar”, como algo que se dio en ese momento sin motivos aparentes, hechos que se desencadenaron mientras se producía la manifestación y no tenían procedencia; Esteban Rodríguez en su texto “Cubriendo la noticia” hace referencia a la descontextualización que se produce en el armado de las noticias, “relevar la noticia desentendiéndose de las condiciones sociales y culturales, es decir, postulando la realidad más allá de la historia”.

3-Los protagonistas son caracterizados como piqueteros o muchedumbre, en un principio, ya que la noticia se va formando con el correr del tiempo y quienes fueron una muchedumbre enardecida luego cuando son reprimidos, se transforman en “víctimas que se multiplican y cubren Avellaneda”, (según palabras del propio movilero), en militantes, de acuerdo a la frase que utiliza Julio Bazán : “por la espalda le entraron al militante para que no pueda levantarse jamás” dando a entender que murió atacado por la espalda sin poder defenderse, como un inocente y no como un piquetero armado con palos y con la cara tapada (como se lo caracteriza en un principio), murió en pos de todas las personas que allí estaban, se convirtió en un mártir con su muerte.

Por otro lado está la policía identificada como desfile de fuerza en un primer momento esperando su intervención y luego mostrada como violenta, ineficaz, represiva, ridiculizada por lo sucedido en el hall del hospital donde se encontraban los heridos, vulnerable ya que el comisario Franchiotti es atacado a la vista de todos y como vengativa dado que luego de ello arman un operativo para detener a quienes estaban en el hospital aguardando por los heridos (“todos piqueteros”).

4-Considerando que gran parte de los hechos nos llegan por boca de un periodista como Julio Bazán se puede decir que el enunciador se parece más a un narrador de una película que a un movilero, ya que le agrega cuotas altas de dramatismo y frases cuasi metafóricas.

5-No es tan evidente la forma de dirigirse al televidente se apela a causar impresión mediante la imágenes, generar impacto visual, recurrir a la emoción o a tomar partido ante los hechos, es decir, lo que hacen los piqueteros está mal y la policía debe proceder e intervenir para liberar la circulación; lo que plantea Esteban Rodríguez en su texto es que “a nadie se le ocurrió, en ningún momento, postular al cordón policial que se interpuso entre los manifestantes como una provocación que estaba para romper la movilización que inmediatamente después sería emboscada con un operativo planificado...”.

6-Según el texto de Martín Iglesias “un argumento repetido hasta el cansancio en los diarios y la t.v es el que sostiene la inconstitucionalidad de los cortes de ruta por vulnerar los derechos de los demás”. La ley se caracteriza como la defensora de la ciudadanía, ciudadanos no son los piqueteros, encapuchados que reclaman por trabajo y comida sino los que ya poseen un trabajo y no pueden llegar a él por causa de los primeros. En este caso se hace una primera apreciación sobre las fuerzas policiales como resguardando la seguridad y en un segundo momento como los culpables de las muertes de Maximiliano y Darío.

7-Se hace una reflexión de tipo general pero de los hechos ocurridos, (es decir de los asesinatos de los jóvenes), no por que sucedió la manifestación, quienes participaron, que reclamaban o el accionar de la policía; esto se da luego de llamarlos piqueteros después de la muerte adquieren el carácter de personas con rostro, nombres y objetivos.

Estación Castelar ¿Locura Colectiva?:

1-El tema del que se informa varía a cada momento de acuerdo al medio se colocan diferentes titulares, según Todo Noticias “llegó la policía a la estación”, “intentan despejar las vías”, “Mucha gente y mucho descontento”, para América 24 antes del incendio de los vagones los pasajeros estaban indignados, luego la movilera discute con una pasajera sobre el modo que tienen de proceder los que se encuentran en la estación y llega a la conclusión de que no es entendible tanta violencia.

Para C5N los titulares alternan entre “tensión en la estación” “la gente quiere viajar y no tiene como hacerlo”, hasta “incendian vagón” o el más llamativo “locura colectiva”; incluyendo la música de fondo tal como si fuera una película más el helicóptero del canal que sobrevuela la zona; de lo cual puedo desprender la siguiente reflexión: debemos tener en cuenta ¿Quién nos habla? como afirman los autores Teijeiro, Farré y Pedemonte en el texto, “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche”, dentro del macroenunciador que es el programa “...este habla por medio de múltiples signos tales como, el sobreimpreso elegido, la música añadida, la edición de la nota, el espacio-tiempo dedicado al tema, las fuentes escogidas, etc.”. Todos elementos fundamentales que le asignan importancia o no al tema en cuestión.

2-En ningún momento se intenta profundizar acerca de lo que está sucediendo, tanto los movileros como los periodistas que se encuentran en el canal se van informando de acuerdo al momento, se juzgan los hechos como si se tratara de cualquier persona viendo la televisión en su casa y no profesionales, no se llega a un análisis profundo, sí se compara con el caso de Haedo, es lo que Rodríguez denomina pereza intelectual: “cuando se dice que las cosas son siempre iguales que lo que ocurrió hoy es igual a lo que sucedió ayer...”,situación en la que tampoco se determinó que fue lo que ocurrió.

Cuando en conversación telefónica con Gustavo Gago, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones Externas de TBA este afirma “no estoy justificando a los usuarios. La empresa no tiene nada para autocriticarse”, de alguna manera se están ignorando las causas y problemas que existen en el servicio hace ya mucho tiempo y buscando por parte del medio la oposición entre los discursos de los pasajeros y el de la empresa.

3-En un principio son pasajeros indignados que quieren viajar y luego en aproximadamente dos horas son transformados en vándalos a los que es necesario reprimir o encarcelar. La policía se hace presente casi por el reclamo a gritos de los periodistas que titulan “no hay un solo detenido”, o que repiten la policía no aparece, en varios canales a la vez.

Emerge la policía y los titulares se van modificando, “avance de la policía”, “recuperaron las vías” y el alivio generalizado se hace presente.

4-El o los enunciadores tienen un lugar principal, protagónico sobre todo la movilera de América 24 que discute con una pasajera imponiendo, porque en definitiva ella es quien conserva el micrófono, su punto de vista; según Esteban Rodríguez “las preguntas no están para “preguntar” sino para corroborar la opinión que tiene el periodista y el medio...”. O también es el caso de la cronista de C5N que como afirma Rodríguez en una tendencia a la autorreferencialidad, a asumir el centro de la noticia se posiciona como protagonista ocultando cualquier otro punto de vista que no sea el de ella misma”, esto es evidente ya que la única persona que habla es ella.

Por otro lado Crónica se coloca del lado de los pasajeros, de quienes necesitan ir a trabajar, de quienes pierden el presentismo, se oyen diferentes voces y el movilero cede en parte su lugar para que se escuchen.

5- Se apela al televidente incentivando a la acción mediante una transmisión ininterrumpida casi como si se tratara de una novela o una película de ciencia ficción manteniendo la tensión y el suspenso, todo el tiempo que sea posible.

6- La ley se caracteriza como lo necesario para mantener el orden, en esa situación descripta por C5N como de “locura colectiva”, se llama a la acción, a la intervención de la fuerza para frenar el caos; pero en relación al caso anterior ,(de puente Pueyrredón), me pregunto qué hubiera sucedido si la policía llegaba y comenzaba a disparar contra los pasajeros que en realidad a esta altura eran un grupo organizado de personas cuyo objetivo era destruir el/los tren (para los diversos canales), ¿en qué se hubiera transformado el discurso periodístico si desde un primer momento se pedía por la policía?, seguramente se hubiera juzgado el accionar como negativo y tratado al herido o al muerto como un pasajero que sólo quería llegar a su trabajo.

7-A mi entender no se reflexiona en ningún momento sobre el tema de la violencia en profundidad; la juzgan desde un lugar muy cómodo, tanto movileros como periodistas en el estudio se encargan de discriminar que esta bien de lo que está mal y reclamar para que los paren, los repriman, encarcelen, pero jamás se preguntan o cuestionan luego de los hechos que fue lo que sucedió.

Mientras analizamos este caso ocurrido en 2009 suceden los mismos hechos en mayo de 2011 y dado que “surgieron otros temas” el tratamiento desde los medios fue nuevamente fugaz.

Bibliografía:

· Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: expresión pública, la figura del caos”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

· Álvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía.

· Hernández García, Sonia (2002): “Un acercamiento a la nota roja: la inclusión y exclusión de las clases vulnerables”. En www.saladeprensa.org, 45, julio, año IV, Vol.2.

· Rodríguez, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas en la representación de la protesta social”.

Dominique Strauss Kahn: El ocaso de un ídolo (socialista), por Sebastián Guido

El caso no lleva un mes de sucedido y los medios han hecho una ampulosa cobertura mediática. En lo esencial: un hombre abusó, o intentó abusar, de una mujer que no conocía. Si esto hubiese sucedido en la calle (y dependiendo en qué calle de qué ciudad), el caso no habría pasado de una breve mención (o ni siquiera), según las necesidades espaciales del medio en ese día. Como esto ocurrió en un lujoso hotel neoyorquino, y el agresor es un hombre político de primera línea internacional, el caso enseguida reunió las condiciones necesarias para ocupar la primera plana.

Me ocuparé del tratamiento del tema en La Nación, por ser el diario que menos se hace eco de este tipo de noticias, y porque, más evidente en estos casos, tiene un perfil más político, apuntando a un lector de clase media-alta, al que no le interesarían delitos de “los bajos fondos”, vulgares, como señala Chejter, se encuadran generalmente las violaciones y los abusos, ocupando lugares marginales, casi siempre en la sección policial.[1] “Al tamizar la noticia de violación, pensada como hecho morboso y como concesión al gusto del pueblo ávido de sensaciones, los diarios serios muestran cuál es la concepción que prevalece en la emisión y construcción de la noticia de violación, asimilándola como igual e indiferenciada con las demás noticias policiales”.[2]

“El escándalo Strauss-Kahn” se sale de los parámetros “normales” sobre los cuales los medios están acostumbrados a cubrir este tipo de hechos: no será un sórdido tema policial, sino un intrincado caso político. Por eso un diario como La Nación será capaz de dedicarle más de 150 noticias en menos de 30 días.

Es interesante no solo analizar el tratamiento de la noticia (cómo se caracteriza a la víctima y al victimario) sino también los ecos que generó en la política, en la economía, incluso en la cultura. El caso tuvo y tiene tanta repercusión porque sirvió para relacionarlo con muchos otros temas, que van desde los históricos resquemores nacionalistas entre EE.UU. y Francia, hasta un cuadro clínico de la psicología de los hombres poderosos, pasando por las diferencias culturales entre Europa y América, el sistema judicial en ambos países, el rol de los medios, la reestructuración económica del mundo, el estado actual del partido socialista francés, Román Polansky, Sarkozy, y Arnold Schwarzenegger.

El escándalo

El hecho ocurrió el pasado 14 de mayo en New York: Dominique Strauss-Kahn (DSK), director del Fondo Monetario Internacional, fue acusado por una camarera de 32 años del hotel Sofitel de Times Square, según la cual el hombre intentó forzarla a practicarle sexo oral y, en un cierto momento, ella consiguió escapar y advertir al personal del hotel. Cuando la policía llegó al lugar, Strauss-Kahn ya se había ido, dejando en el hotel su teléfono móvil y otros objetos personales. DSK fue arrestado unas horas después a bordo de un avión, antes de partir a Francia. [3]

Es notable notar cómo el caso es presentado desde el inicio como algo de carácter “político”, incluido en la sección internacional del diario. Con el correr de los días, ganará centimetraje en Economía, incluso en Cultura, y no faltará una editorial sobre el tema. Desde el principio suena la hipótesis del “complot”, ya que DSK era la principal carta electoral del socialismo francés en las elecciones presidenciales de 2012. La Nación, a lo largo de la cobertura informativa, recogerá muchos cables de agencias de noticias, así como notas de medios extranjeros (franceses y norteamericanos). No obstante, el tratamiento general que le da al caso es de suma indulgencia frente al acusado. Precavidos, los periodistas siempre destacarán la “presunción de inocencia” de DSK, y hablarán de “presunta” violación y acoso, aún cuando los siete cargos por los cuales se lo acusa sean bien precisos y concretos, entre ellos: acto sexual criminal, tentativa de violación y retención ilegal. [4]

El hecho de que el caso sea presentado siempre como escándalo no hace más que confirmar lo que decíamos al comienzo sobre el tratamiento informativo mediático. Como destaca Chejter, la violación en sí misma no es noticia, y casi nunca lo fue. Es preciso sumarle algo “más”.[5] En nuestro ejemplo: la relevancia pública del involucrado, su pasado, su cargo político, las consecuencias, etc. Todo esto hace que la violación no sea violación ni intento ni abuso, sino todo expresado en modo potencial, encuadrado bajo la rúbrica del “escándalo”[6]. Durante este mes febril de noticias sobre el tema, encontramos notas de opinión que vinculan lo sucedido con DSK con Tiger Woods y Arnold Schwarzenegger, entre otros casos de infidelidad más o menos resonantes,[7] olvidando la diferencia sustancial: en el caso DSK hay un delito de violación.

Así, como “la violencia en general, y la violencia familiar en particular, no suelen estar asociadas con el glamour y el dinero, sino con la pobreza y la marginación de las clases bajas”,[8] este hecho será presentado como un “escándalo”, más político que policial. Esto explica también el inusual despliegue periodístico en un diario como La Nación, similar al crimen de Dalmasso.[9]

Quizá sea auspiciante la prudencia con que el medio trata el tema, y cómo se cuida de nombrar al “acusado”, tratando de no “ajusticiarlo mediáticamente”. No obstante, lo realmente positivo sería que este tratamiento precavido y profesional sea utilizado en todos los casos similares, cosa que no ocurre. La “condescendencia” con DSK está vinculada a los factores ajenos al “caso en sí”.

El victimario: galán obsesivo; economista revolucionario

S. Chejter señala que en “el sujeto al que se califica de aberrante, bestial, de bajos instintos, generalmente un marginal, puede convertirse en “galán obsesivo” si es de clase media”.[10] Ni hablar entonces de un miembro de la élite política francesa, presidenciable, director del FMI. ¿Quién es DSK? La Nación nos lo explica el mismo lunes 16: “Un político brillante con un talón de Aquiles: las mujeres”[11]. En la misma nota leemos que DSK es “brillante y carismático”, “Gran seductor”, “Don Juan”, pero “obsesivo”.

“DSK es un libertino y lo reivindica. En la puritana América, moldeada por un riguroso protestantismo, los escándalos de dinero son mucho más tolerados que los placeres de la carne", reproduce La Nación una frase del socialista Gilles Savary.[12] “No podemos convertirlo en un monstruo” pide precisamente su amigo del partido socialista Bernard Henri Levy, en el título de una nota publicada en el Corriere della Sera.[13] DSK no es un marginal enfermo, un violador más como los medios nos han acostumbrado a creer. “Seductor, seguramente; encantador, amigo de las mujeres y sobre todo de su esposa, naturalmente. Pero ese personaje brutal y violento, ese animal salvaje, ese primate, por supuesto que no, es un absurdo.”[14]

Los intentos desesperados por correr a DSK de la figura del sátiro solo son entendibles dentro de un contexto en el cual los victimarios de delitos sexuales son presentados de este modo. Como señalamos al comienzo, desde todo punto de vista, este caso es excepcional. Por la situación, por el acusado, por el contexto político, por la víctima, incluso. La Nación así se encarga de resaltarlo, haciendo la semblanza del acusado como corresponde a un hombre político de su altura. No obstante, como señala Romi: “No es común ver delincuentes seriales francamente alienados (psicóticos). (…) Difícilmente el delincuente serial presenta la imagen del "perverso lombrosiano" es, por lo contrario, un individuo que a nivel social se comporta en forma cordial, se muestra saludable, seductor, educado, es por lo general inteligente y astuto, con lo cual su criminalidad pasa desapercibida en el ámbito de la comunidad y hasta para los conocidos y, si tiene un trabajo estable, también para sus compañeros laborales”.[15] Es decir, los monstruos rara vez existen tal cual como el estereotipo y las novelas de ficción enseñan. El caso DSK no sería tan “excepcional”, solo que el machismo imperante en la sociedad (no solo francesa) hace que el delito desaparezca bajo la figura del gentleman seductor y un ataque de este tipo sea visto con “tolerancia”.

Pero la caracterización no termina aquí. El artículo de opinión de Luisa Corradini, corresponsal en Francia, es impecable, leemos: “…imposible dejar de señalar que la verdadera víctima es la persona agredida y que miles de mujeres son brutalmente acosadas todos los días por individuos absolutamente banales. Pero, porque justamente esta vez no se trata de un personaje banal, es difícil dejar de preguntarse si ese hombre brillante, admirado, en el cénit de sus capacidades, no deseó inconscientemente esa caída que demuestra el rechazo de un destino ya trazado.” [16]

DSK será comparado a un héroe sacado de una tragedia griega. Un hombre que llega al cenit y que por un error fatal, luego se derrumba. En una nota de opinión del 19/5 leemos: “Es que, a partir de la noción de peripecia, es inevitable recordar a Aristóteles, quien decía que la acción trágica ‘no ha de pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro’. Efectivamente, se trata aquí de la caída en la desdicha por un gran error.[17]

No hay dudas: se trató de un gran error, propio de un gran hombre. “Fuerzas telúricas que nos habitan se nutren de una mitología íntima en la que conviven Eros y Tánatos, Icaro y Edipo, Caín y Antígona: esos héroes sometidos a un destino marcado por la gloria y por la decadencia; a veces por la resurrección.”[18] Ya ni siquiera tenemos que sentir lástima por el pobre de DSK, el “galán obsesivo” que entregado a los placeres de la carne sufre la desdicha del rechazo. Ahora DSK es un héroe griego que requiere nuestra admiración. Solo quien se atreve a volar alto sufre grandes caídas. Ícaro llega al sol y se derriten sus alas: solo porque DSK se atrevió a llegar a la cúpula del FMI (y acaso del Estado francés) su descenso es tan estrepitoso. Pero siempre queda la esperanza de la resurrección. Si el staff millonario de consultores [19]que contrató DSK se gana su sueldo y hace las cosas bien, quizá en unos años pueda resurgir de sus cenizas y ocupar nuevamente las primeras planas del mundo político: “Strauss Kahn posiblemente vuelva como un rehén finalmente puesto en libertad y, presentándose como víctima, incluso retome la función pública aprovechando la capacidad del gran público francés de olvidar.”[20]

La otra parte de las descripciones tienen que ver con el desempeño profesional de DSK. “El escándalo sexual que envuelve al ex jefe del FMI no debería opacar sus revolucionarias ideas.”[21] Al parecer, el mundo pierde un genio revolucionario, que había reformado el FMI a favor de los países pobres. Ningún texto explica cuáles actos robinhoodescos habría realizado DSK para afirmar que “la izquierda, si la estrella de Strauss-Kahn llega a eclipsarse, perdería a su campeón.”[22] ¿La izquierda?, ¿qué izquierda? ¿El partido socialista francés? [23] “Y además Europa, por no decir el mundo, le deben que desde su lugar los últimos cuatro años haya contribuido a evitar lo peor.”[24] Los fiscales neoyorquinos estarían siendo funcionales a la derecha ultraliberal al condenar a la última esperanza que tendríamos de alcanzar un mundo mejor, porque “…De un lado, estaban los liberales a ultranza, partidarios de los planes de ajuste; del otro lado, estaban los que, con Strauss-Kahn a la cabeza, habían comenzado a imponer reglas de juego más estrictas para los poderosos, más favorables para los países proletarios y, entre ellos, para los más frágiles y desposeídos. Su derrota sería también la derrota de esa noble causa.”[25] Este texto habla menos de las aptitudes de DSK que de la fidelidad de su amigo, o para ser más realistas, de la precariedad de la “izquierda” europea, necesitada de encontrar “estrellas” que le permitan regresar al poder.

Volviendo a nuestro tema, con este tipo de relatos, es fácil que el lector se haga una imagen complaciente de DSK, que en pocas semanas suma los atributos de James Bond, Odiseo y Marx.

La víctima: la inmigrante africana

No obstante, parte de la riqueza del caso es precisamente la víctima. Ya nos hicimos la imagen de nuestro Don juan socialista y millonario, con tres matrimonios y varios casos de “affaires sexuales” en su palmarés [26] (que aparecen a medida que avanzan los días: sabemos de una periodista que dijo sufrir un intento de abuso hace algunos años, dos camareras del hotel que fueron abordadas por DSK en el Sofitel…)[27].

E. Madriz explica que las imágenes de mujeres como víctimas tienen dos extremos: las víctimas inocentes y las culpables. “Las víctimas inocentes no se relacionan con personas indeseables, no están en lugares que se consideran inapropiados a horas que se consideran inadecuadas, se visten de manera no provocativa, toman sus precauciones de seguridad, son respetables; por eso, cuando son atacadas, su victimario representa la imagen del delincuente ideal, esto es, un desconocido…”[28] Nafissatou Diallo, inmigrante guineana de 32 años, musulmana devota, trabajadora, humilde, con una hija adolescente, entra perfectamente en este cuadro descripto por Madriz de mujeres pobres y de minorías, y por tal: temerosas[29].

Según leemos, se trata de una mujer callada, “que incluso parece temerle a los otros". Vestida siempre con pantalones negros, pañuelo en la cabeza y sin tacos, “gran madre”, “persona muy reservada”,[30] que no tenía idea quién era DSK hasta horas después de hecha la denuncia. Es decir, Diallo no puede ser “acusada” de hacer nada para despertar el deseo del semental francés. Esto es clave. Imaginemos que en lugar de la inmigrante africana sea la víctima una inmigrante mexicana, con un pasado como mesera en un bar de Los Ángeles. La defensa de DSK se haría un festín.[31] Por lo conocido hasta ahora, la conciencia machista no puede sugerir que la víctima “se lo buscó”; por este motivo, la “exculpación” de DSK encuentra menor asidero y tiene que encarrilarse por los asuntos políticos (el complot, la conspiración de la derecha, etc.).

Como señala Chejter: “La discriminación de la mujer circula como reafirmación de una imagen de predestinación a ser la víctima del varón, en cambio nada se dirá sobre el sexismo o machismo social que convalidan y crean las condiciones para que los hechos de violación se produzcan”[32]. En el caso DSK, la violación no aparece tampoco en un ámbito favorable a su comisión: la mujer estaba simplemente trabajando, solo es culpable de haber entrado a limpiar la habitación con su ocupante dentro.

Vemos como incluso este detalle sirve de disparador para la generación de “preocupación” (y acaso justificación). En referencia al violador de Córdoba, Pereyra dice: “A su vez, las notas de opinión que acompañaron la información legitimaron argumentativamente las representaciones tipificadas de las víctimas y el victimario; y sobre todo los imaginarios de peligro, en especial al que estarían expuestas las mujeres. En este sentido, crearon un nexo entre el componente narrativo de la noticia y la interpelación sobre las prácticas ciudadanas en este tipo de situaciones. Para ser más precisos: las notas de opinión coadyuvaron a reafirmar el imaginario acerca de cómo se supone que actúa este tipo de delincuente (“violador serial”), y “qué le toca esperar a quien lo sufra”. [33]

Siguiendo esta línea, aunque suene inverosímil, La Nación recoge un cable de AP en donde se anuncia la preocupación por la seguridad de las mucamas. El espacio de peligro se genera instantáneamente: ni siquiera la habitación de un hotel 5 estrellas es segura. El caso de la mucama guineana que dijo haber sido agredida sexualmente por el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn hizo que se renueve la atención sobre los peligros que las mucamas de hotel enfrentan en su trabajo… En ese contexto, muchos hoteles norteamericanos adoptaron nuevas políticas de seguridad como impedir que las mucamas limpien habitaciones cuando están ocupadas.”[34]

Una cuestión de poder

“Uno de los hombres más poderosos del mundo (jefe de la mayor institución financiera del planeta) agrede sexualmente a una de las personas más vulnerables del mundo (modesta inmigrante africana). En su desnuda concisión, esta imagen resume, con la fuerza expresiva de un dibujo de prensa, una de las características medulares de nuestra era: la violencia de las desigualdades”.[35]

Esta frase brillante de Ramonet condensa el núcleo del caso, envuelto en relaciones de poder. Y como telón de fondo, como lo negado, lo no dicho, está el profundo machismo de nuestras sociedades y del cual los medios, por supuesto se hacen eco: ignorándolo como tal, es decir: reproduciendolo. La doxa, el sentido común, que no dejaba de sorprender a un tremendo científico como lo fue Bourdieu, actúa automáticamente, naturalizando toda relación social[36]. Las relaciones de poder establecidas entre hombre-mujer, (y más aún entre hombre poderoso y mujer débil) se vuelven innegables.

Ni que decir que hay hechos más tolerables que otros. Pareciera ser como si el medio quisiese exculpar a DSK, pero dada las condiciones peculiares del caso (la víctima ante todo), no encontrase excusas para hacerlo. Declaraciones como las de Jack Lang (ex ministro de cultura de Mitterrand) son simplemente bochornosas: “Al enterarse de las acusaciones contra DSK, resumió la actitud de desprecio hacia el arresto y lo que él consideraba un circo mediático americano con una frase contundente: ‘Tampoco es que haya muerto nadie”.[37]

Quizá si la mucama africana hubiese sido asesinada, todo este “escándalo” hubiese estado justificado; pero en las actuales condiciones, ¿qué ha pasado? Nada. Un toqueteo, un intento de abuso, el exceso de un galán desmedido. A lo sumo un pedido de disculpas y se acabó la cuestión. A seguir “transformando” el mundo a favor de los países subdesarrollados, claro, eso sí, cobrando un sueldo de más de medio millón de dólares anuales[38]. Ese es el grado de tolerabilidad que advierte Chejter, síntoma de una “conciencia social masculina”.

Es curioso notar que la palabra violencia jamás es mencionada desde el medio (solo se la cita en referencia a los cargos que afronta DSK): será porque, como señala Chejter, “la asignación de violencia les sienta particularmente bien a ciertos victimarios”[39].

No faltará quien diga que DSK tuvo la desgracia de intentar “coquetear” con una musulmana africana, que por su cultura, no entendió el “galanteo” del francés y salió despavorida. Además, tampoco le habrían dado la oportunidad de disculparse, sacando su billetera para olvidar el hecho. Después de todo, si DSK está en la prensa y en la cárcel es por ser uno de esos “ricos y famosos que de tanto en tanto tiene la mala fortuna de ser denunciado”.[40]

Más allá de si DSK confundió a la mujer con una prostituta, o si estaba borracho, o maldormido o lo que fuere que aleguen sus abogados, más allá de si el hecho fue aprovechado estratégicamente por sus contrincantes políticos, más allá de si el partido socialista francés intenta defender con uñas y dientes su última carta presidenciable, más allá de las diferencias entre franceses y norteamericanos, lo innegable es que hay una mujer ultrajada. Y a pocos parece importarle realmente.

Lo más triste de todo quizá sea, como señala Ramonet, que casi ninguno tuvo “ni una palabra de solidaridad o compasión hacia la presunta víctima.” Aclaremos que la víctima es la mucama africana y no el galante economista (descrito como víctima de sus pasiones, de un complot, de linchamiento mediático…). De él sabemos bastante; de ella, poco y nada. Mark Gangadeen, uno de los vecinos de la mucama, quien vive en el Bronx, dijo con simpleza: "No creo que esté inventando, es demasiado reservada, yo le creo, ¿con qué sentido mentiría?".[41]

Apostillas al caso DSK

En menos de dos meses, el caso DSK encontró tantas idas y venidas, tantos dichos, contradichos, marchas y contramarchas que hasta un lector sensato puede comenzar a dudar si se trató efectivamente de un caso real o todo ha sido una estratagema comercial de los guionistas de la serie norteamericana Law and Order. Los eventos que comenzaron el 14 de mayo con el arresto de DSK en un avión de Air France parecen ahora terminar en casi nada: es que todo lo que se dijo en estos dos meses fue prolijamente desdicho, no solo por los medios, sino por las propias voces oficiales.

El análisis que hice de la cobertura mediática de La Nación tendía a mostrar cómo un delito de violencia de género era tratado –internacionalmente- de manera complaciente cuando su ejecutor era un “Señor político” de la talla de DSK.

¿Qué cambió? Todo. O casi todo. DSK, que parecía difícil pudiese escapar de su condena en EE.UU. ahora es un hombre libre, feliz, al que incluso se rumorea piensan retirarle todos los cargos que pesan sobre él, aun el de violación. El caso dio el sorpresivo giro cuando la presunta víctima perdió credibilidad frente al fiscal. Es que la querellante, quien habíamos definido -siguiendo a los medios- como una inmigrante musulmana reservada, callada, temerosa, se ha convertido de la noche a la mañana en una prostituta, vieja conocida en el Sofitel, que levantaba cuantiosas propinas haciendo favores sexuales, mentirosa compulsiva, ligada a las drogas y al lavado de dinero.[42]

Hoy, casi todo queda reducido a palabra de la mucama contra la del político, y en estos casos, cuando quien acusa es una “mentirosa compulsiva”, que ejerce la prostitución, casi no hay juicio: el sentido común machista de la sociedad hace el resto.[43]

La pregunta es: ¿qué pasó con aquella débil inmigrante, reservada, callada, que decíamos era la clave del caso, ya que hacía difícil exculpar al galán francés? Simplemente se esfumó. La presunta víctima ahora es una reputada prostituta que se aprovechó de DSK, y que desde el principio supo lo que quería: sacarle dinero. La víctima ahora es, para beneplácito de los franceses, el propio economista, que cayó en las manos de la pérfida mujer.

“Bochorno por el giro en el caso del ex jefe del FMI”[44] titula La Nación. Todos los roles han quedado invertidos: la víctima sometida es ahora una astuta mujer que utilizó la “debilidad” por la carne de DSK, que enseguida se convirtió en la auténtica víctima; un fiscal necesitado de cámaras, un caso flojo, una conspiración que el Sofitel del grupo Accor (supuesto aliado a Sarkozy) digitó con mano maestra, acompañado por los medios norteamericanos.

El último capítulo del escándalo se titula “La historia del predador y la fabuladora”.[45] Un seductor incontenible que cayó en la trampa de una mitómana, que le mintió repetidas veces a los fiscales y a la policía, y que en conversaciones con un amigo –vendedor de marihuana- dejó entrever que buscaba quitarle dinero a DSK.

Si bien casi todo cambió, algo quedará. Quedarán las declaraciones misóginas y machistas, quedará la complacencia con la que se trató al acusado desde el principio. Para la justicia, es de vital importancia conocer si DSK abusó o no de la mujer. Mediáticamente, ya ha sido todo dicho. El problema ahora es que ya se han perdido todas las garantías de verdad, por eso el caso ni vale la pena. Se ha publicado tanto, que ya nadie sabe bien qué creer (la mujer de 32 años real a cuál se parecerá más: ¿a la presentada en mayo o la de julio?). La violación, de haber existido, ya es insostenible: “…Es un caso muy parecido -no por el historial sexual de la mujer sino por su historial de veracidad- al que se presenta cuando es violada una prostituta. Son casos muy difíciles de defender en la corte, y el perpetrador suele salirse con la suya.”[46] La conclusión parece ser esta: "Hasta hoy, era algo así como blancos contra negros, ricos contra pobres, hombres contra mujeres, judíos contra musulmanes -dijo Elaine Sciolino, corresponsal de The New York Times en Francia-. Y ahora la historia va a ser este hombre que iba a ser presidente hundido por esta malnacida que tiene un novio drogadicto en la cárcel y que no paró de mentir desde que puso un pie en Estados Unidos.”[47]

Para terminar -ya que el escándalo DSK es ahora un hecho más político que antes- no puedo dejar de citar aquí, en este epílogo, las últimas palabras del gran amigo de DSK, Bernard Henri-Levi, el mismo que decía que el mundo sin DSK sería un lugar peor y que la izquierda perdería a su campeón cuando la estrella de DSK se eclipsase. Imaginamos cuál será su estado de ánimo actual. La Nación vuelve a recoger una columna suya en el Corriere Della Sera[48], en la que Levi, en actitud triunfalista, embiste al sistema de justicia norteamericano, y extrae algunas consecuencias del “affaire DSK” que no sería tal (ya que, hemos visto: no ha pasado nada).[49] Primero, la justicia canibalizada por lo mediático. A Levi jamás lo convencieron las “pruebas” que los neoyorquinos tenían contra DSK, y ahora la realidad le da la razón. El linchamiento de DSK es imperdonable: la imagen del político “humillado y en cadenas”, la degradación de un hombre cuya “silenciosa dignidad permaneció intacta”. Estamos de acuerdo en esto. Los medios condenan mediante imágenes. Pero si el caso hubiese seguido sus derroteros iniciales, ¿acaso la opinión de Levi y sus amigos hubiese sido distinta? Si desde el principio defendieron a capa y espada a DSK. Las declaraciones de Jack Lang han quedado para el registro: “Tampoco es que haya muerto nadie”...

Luego Levi se queja del “robespierrismo” del show mediático judicial, ya que DSK sufriría la misma brutalidad y deshumanización acaecida en los días del Terror (¡qué comparación!). Habría que recordarle a Levi que Robespierre fue también llamado en esos tiempos el “Incorruptible” (uno de los pocos personajes de la historia que mereció ese adjetivo), por su abnegación y compromiso con el proceso revolucionario que se estaba llevando adelante. ¿Podemos decir lo mismo de DSK?, ¿cabe calificar de “robespierrismo” su actitud en este sentido?, ¿estará a la altura de la historia francesa su “revolución” del FMI a favor de los países “proletarios”?[50]

Siguiendo a tono con esto, Levi reclama que se culpara a DSK por su condición de clase (sus gustos caros, el nivel de vida lujoso que dicen, llevaba y los medios franceses taparon): “Ya no es como fue alguna vez, ‘malditos pobres, el rico siempre tiene razón’, sino más bien ‘malditos ricos, son los pobres y los sufridos los que siempre e inevitablemente tienen razón”. Alguna vez Marx dijo que cuando adviniese la revolución, las masas que la protagonizaran podrían argumentar contra sus adversarios ad hominem: ojalá que ese día nunca llegue, pensará el socialista Levi, que reclama contra una concepción “clasista” de la justicia y teme que los ricos y poderosos sean juzgados en tanto ricos y poderosos. Como si el fiscal Vance, el juez, la mucama, DSK, su mujer, o él mismo no representaran cada uno un lugar bien definido en la estructura de poder actual de la sociedad, como si el derecho no fuese un producto ideológico... “Las leyes son iguales para todos, prohíben tanto al rico como al pobre dormir bajo los puentes”, dijo alguna vez Anatole France, otro compatriota que los socialistas Levi y Kahn deberían leer.

Hacia el final, arremete contra lo que llama la “sacralización de la palabra de la víctima”, error mortal que llevó a todos a creerle de inmediato a la mucama mitómana en lugar del digno DSK. En sociedades tan machistas en las que vivimos, creo que se puede hablar de todo menos de una “sacralización” de la palabra de la víctima, sobre todo cuando ésta es una mujer. Lo contrario: es casi un milagro que una mujer sea oída (y en este caso, sabemos que fue oída por los intereses políticos ajenos al hecho, que querían hundir a DSK).

Sigo creyendo que la política es la arena de la lucha de clases, aunque sus representantes parezcan menos gladiadores que payasos. En la chabacana superficie de las cosas, ahora DSK sonríe, sus amigos socialistas se burlan de la justicia norteamericana mientras preparan su regreso a París, y a Sarkozy lo vemos en televisión ser arrastrado de la solapa de su saco, mientras su bella mujer actúa con Woody Allen. A esto parece reducirse el escándalo “político” con el que los diarios llenan su sección internacional. ¿A qué clase representa el socialista DSK, a cuál el liberal Sarkozy, a cuál el fiscal Vance? Son preguntas que nadie se hace porque nos han hecho creer que las clases sociales ya no existen, o mejor: porque dejaron de ser importantes. La política, así presentada por los medios, no es más que una triste y atractiva mezcla de escándalos (sexuales, económicos) y encuestas. El “escándalo DSK” dejará de ser un delito de género (mediáticamente, nunca lo fue; penalmente, ahora tampoco), y la figura del francés volverá entonces a los carriles normales del “periodismo político”. ¿Para bien o para mal?



[1] Si bien el estudio de Chetjer ya lleva dos décadas, destaca que La Nación es el diario que menos incluye noticias de violaciones en sus publicaciones. Si bien podemos inferir que esto se ha modificado en los últimos años, donde todos los diarios, incluso los más “serios” se han “espectacularizado” para ganar lectores, las diferencias persisten, y deberían seguir siendo abismales en comparación con Crónica o Diario Popular, por citar dos casos.

[2] S. Chejter, “El discurso periodístico de la violación en la prensa escrita”, Travesías, N°4, noviembre 05. p.25

[3] La Nación, 15/5/2011

[4] Cabos sueltos del escándalo del jefe del FMI, La Nación, 17/5/2011.

[5] S. Chejter, Op cit. p.28.

[6] En los medios nacionales, es muy común la palabra “escándalo” o “affaire” para referirse a estos casos (que no dejan de ser delitos: estafas, robos, violaciones) resonantes que involucran a miembros de las clases altas. En lo referido a temas políticos y de corrupción, es ya un lugar común (un tanto rebuscado e incluso cacofónico) que nuestros periodistas hablen de nuevos “Watergate” (sin el rigor y talento periodísticos de Woodward y Bernstein, por supuesto): así se fueron sucediendo el “swift-gate”, el “valija-gate”, el Skanska-gate”, y ahora, el “Vivienda-gate”, por citar solo los que me vienen a la memoria.

[7] La explosiva mezcla de sexo y poder, La Nación, 20/5/2011.

[8] M. Pereyra, “No matarás (de nuevo) o de cómo el crimen de Nora Dalmasso se transformó en pasión de multitudes”, Actas del I Congreso Interdisciplinario sobre Género y Sociedad, Córdoba, mayo 09.

[9] Como destaca M. Pereyra en Ibid.

[10] Op. Cit. p.30.

[11] Titulo de artículo de La Nación, 16/5/2011

[12] La Nación, 18/5/2011.

[13] Reproducida en La Nación, 18/8/2011.

[14] Ibid.

[15] Juan Carlos Romi,): “El delincuente sexual serial”. En http://www.aap.org.ar/publicaciones/forense/forense-10/tema-3.htm. Citado por Pereyra, Op cit.

[16] La Nación, 29/5/2011.

[17]El increíble sabotaje contra el propio poder”, Enrique Valiente Noailles, La Nación, 18/5/2011.

[18] Ibid.

[19] Un dream team para defender a Strauss-Kahn, La Nación, 30/5/2011.

[20] Palabras del británico Stephen Clarke, reproducidas en La Nación, 12/6/2011.

[21] Bajada de la nota publicada el 22/5/2011.

[22] Frase de su amigo Bernard Henri Levy, reproducida en La Nación, 28/5/2011

[23] Sobre el estado decadente del socialismo francés, cf. Serge Halimi, “Cuando la izquierda no es socialista”, Le monde diplomatique, n° 37, julio 2002.

[24] Ibid.

[25] Ibid.

[26] Tapados oportunamente por medios franceses, que también ocultaron su lujosísimo estilo de vida.

[27] Incluso nos enteramos que el galán nunca abandona su pose: en el avión, minutos antes de ser arrestado, le habría dicho a una azafata “¡Bonito culo!”. Para que no queden dudas: Genio y figura, hasta la sepultura. Exabrupto en el avión, La Nación, 20/5/2011

[28] Citado por Pereyra & Iriondo, “Violencia y dominación de género”, Actas de la V Jornadas de jóvenes investigadores. Instituto Gino Germani, noviembre 09.

[29] E. Madriz. A las niñas buenas no les pasa nada malo, México, Siglo XXI, 2001.

[30] Datos y citas de vecinos de ella, aparecidos en La víctima no sabía quién era su agresor, La Nación, 18/5/2011

[31] No obstante las características de la víctima, DSK se declaró “Not guilty” y según trascendió, la estrategia de la defensa es apelar a que se trató de un “acto consentido”. Es decir, aun en estos casos la culpable sigue siendo la mujer.

[32] S. Chejter, op. Cit.

[33] Pereyra & Iriondo, Op. Cit.

[34] Inquieta la seguridad de las mucamas, La Nación, 22/5/2011.

[35] I. Ramonet. Una izquierda descarriada, Le monde diplomatique, junio 2011.

[36] P. Bourdieu, La dominación masculina, Barcelona, Anagrama, 2003.

[37] Citada en La Nación, 12/6/2011

[38] Esta cifra aparece mencionada en Strauss-Kahn, un vecino incómodo, La Nación, 21/5/2011

[39] Chejter, Op. Cit.

[40] Ibid.

[41] La Nación, 18/5/2011.

[42] Más sospechas en el caso Strauss-Kahn, La Nación, 4/7/11; Afirman que la camarera que acusó a Strauss Kahn era “una prostituta”, La Nación, 2/7/11.

[43] Algo de esto decíamos cuando jugábamos con la posibilidad de que la mucama fuese una inmigrante mexicana con pasado de mesera en California. Una vez que la credibilidad de la acusada se cae…

[44] La Nación, 3/7/11.

[45] Maureen Dowd, reproducido en La Nación, 4/7/11.

[46] Ibid.

[47] Ibid.

[48] Una justicia canibalizada, un hombre linchado, La Nación, 4/7/11.

[49] “…de lo que sin dudas muy pronto será conocido como el “no affaire Strauss-Kahn”. Ibid.

[50] Esto de “países proletarios” que citábamos textual en la nota anterior de Levi suponemos es un desliz del traductor, ya que de no serlo, incita aún más a la risa. Hasta donde sabemos, la categoría de “país proletario” es inexistente: aún en las zonas donde hay grandes masas de mano de obra cuasi esclava, el excedente económico apropiado desigualmente hace que exista una acomodada burguesía y élite políticas, que lo que menos hacen es trabajar.