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El destino de los jóvenes con Porvenir, por Paula Pamela Vilches

Análisis una noticia policial- El caso Matías Berardi

1- El delito que se comete es el de secuestro y asesinato del joven Matías Berardi; días después se convoca a una marcha para reclamar por justicia y quienes están allí asocian a este caso con el de Axel Blumberg, diciendo: “Ayer Axel (Blumberg), hoy Matías, ¿mañana quién?”. Con lo cual se puede decir que este caso se inscribe en la serie de delitos como son los secuestros seguidos de muerte.http://www.clarin.com/policiales/crimenes/profugos-parientes-familia detenida_0_346165580.html

2-Se puede enmarcar el hecho de acuerdo al contexto político que se estaba viviendo en ese momento, como sucede con las declaraciones anteriores en las que se compara este caso con el de Axel Blumberg, también se citan testimonios en los que se culpabiliza de todo lo sucedido a la presidenta, manifestando que la inseguridad no es una sensación, como ella habría mencionado en un discurso dado anteriormente “...Encima el Gobierno nos carga diciendo que lo nuestro es una sensación”, dijo a Clarín María Emilia, que es preceptora de un colegio de la zona y asistió a la manifestación como muchos otros vecinos”.

Según el diario Clarín en una nota titulada “Otro impacto para Scioli, en una semana muy difícil” escrita el día 1°de octubre, (un día antes de publicarse la nota analizada), se critica que no se menciona la muerte de Matías, Ningún vestigio de conversación sobre la inseguridad pública que perfora el ánimo y las vidas de 16 millones de bonaerenses, aclara Clarín al respecto; ya que supuestamente preocupa y altera la vida de toda la población del país.

http://www.clarin.com/policiales/crimenes/impacto-Scioli-semana-dificil_0_345565586.html

3-Si aparecen marcas de clase, sobre todo para caracterizar a la víctima, se describen las profesiones de los padres del chico, se da el nombre de la escuela a la que asistía, (Saint George’s school), se menciona que la víctima jugaba al rugby, que había ido a bailar a un boliche muy conocido de Costanera Norte, se da hasta la marca de la camioneta a la que se suben sus padres y hermanos, cuando se van de la marcha porque no pueden seguir allí; todo indica la buena procedencia del joven y de su familia.

De los victimarios se relata que pertenecen a una familia y allegados a ella, (dos de los prófugos son parientes de la familia), con conflictos entre sí, se menciona a una hija del sospechoso que se habría fugado de su casa al quedar embarazada pero que estaba allí durante el secuestro de Matías; también se hace referencia al supuesto perfil violento del acusado. Se nombra la forma en la que vivían (en un galpón) en el mismo lugar en el cual ejercía sus actividades de herrero. Claramente rasgos propios de una clase baja con conflictos familiares y violencia en su entrono.

http://www.clarin.com/policiales/crimenes/profugos-parientes-familia

detenida 0_346165580.html

4-Se enuncia desde el diario Clarín y es algo a resaltar el hecho de que quien narra, sanciona junto con los testimonios recogidos de las personas que acudieron a la marcha, como responsables al gobernador Scioli, el gobierno en general y a la policía bonaerense.

En el texto de Teijeiro, “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche”, se hace referencia a los modos de enunciación en el caso de un programa televisivo pero pudiéndose extrapolar al estilo periodístico del diario, como por ejemplo, su titular, el copete elegido, la fotografía colocadas no azarosamente, sino con un fin único, en este caso conmover al lector.

Se resalta la convocatoria que tuvo la marcha, principalmente se describen a quienes lloraban a la víctima, sus padres y hermanos que no pudieron soportar la angustia y debieron irse.

Quien narra se centra en relatar y rescatar las expresiones de dolor y dramatismo que se vivían en la convocatoria en reclamo de justicia, se toman testimonios de personas cercanas al chico y quienes no lo conocían pero se sienten en la obligación de acercarse y solidarizarse.

5-En la noticia analizada se remite al miedo, a lo vivido, a la experiencia de saber y conocer sobre la inseguridad, “que afecta a todos”, las personas se solidarizan sin conocer demasiado lo ocurrido pero automáticamente se toma partido, sin siquiera haber sufrido un robo, se generaliza sobre la inseguridad. Según se cita en el texto de Iglesias “Unidad temática: delincuencia urbana-inseguridad”, (extraído del libro Mediados, Sentidos sociales y sociedad e partir de los medios masivos de comunicación), el autor toma un término propuesto por Rosana Reguillo para describir como se genera mediante la forma que tienen los medios de transmitir una visión acotada de la realidad, un imaginario del miedo, que según Iglesias se da por la dramatización y espectacularización del tratamiento informativo, operando sobre el temor y los miedos instalados en el imaginario social.

6- La construcción del verosímil se da por la cantidad de datos que se registran, la hora precisa en que llegan los padres del chico asesinado a la marcha que se realizó en la plaza principal de Ingeniero Maschwitz, quiénes estaban, qué hacían, qué cantidad de personas aproximadamente había en el lugar, (según el diario Clarín eran cerca de 1.000 los concurrentes); se consideran también las fotografías que acompañan la nota principal para reforzar la noticia, en la que se ve a los familiares llorando y a los allegados reclamando con pancartas.

La fuente de información en este caso son los amigos y vecinos que se movilizaron para pedir justicia, dado que la nota si bien remite al asesinato de Matías, no es su tema central ya que se narra todo lo sucedido luego, la búsqueda de los sospechosos, los reclamos de justicia, la concentración en la plaza, etc.

7- La policía aparece como culpable de negarse a pagar el rescate en las primeras comunicaciones con los secuestradores, Según trascendió ayer en su entorno, los padres de Matías estarían muy disgustados porque la Policía habría dilatado el pago del rescate (empezó siendo de 500 pesos y terminó en 6.000) a pesar de que ellos querían entregarlo.” Además se culpabiliza al gobierno nacional por no hacerse cargo de la situación de desamparo e inseguridad que se vive. Tanto a la presidenta como al gobernador Scioli.

8- En conclusión puedo decir que si bien ocurren hechos aislados de inseguridad no podemos permitir que se infunda al respecto, paranoia, alarmando de forma extrema cualquier comportamiento; en el texto de Beaudoux y D’Adamo, “Tratamiento del delito y la violencia en la prensa. Sus posibles efectos sobre la opinión pública”, se vislumbra esta cuestión “...los medios contribuyen a la formación de una idea distorsionada de la violencia social, a la creación de una imagen que alimenta en el público la percepción de que la criminalidad y el delito son mayores de lo que realmente son cuando se evalúan y se comparan los datos mediáticos con las estadísticas oficiales...”. En este caso, los mismos vecinos de los secuestradores por “miedo” dieron la espalda al chico secuestrado en un intento de este por escaparse, ya que lo confundieron con un ladrón y omitieron algún tipo de ayuda, de allí directamente los captores prosiguieron con su muerte ; una espiral de violencia y temores injustificados que podrían haber salvado su vida.

Los reclamos que se desarrollan en las multitudinarias marchas, no se basan en modificar el comportamiento social, en reflexionar sobre el accionar humano, (más allá de los padres que pueden estar hundidos en el más profundo dolor), el resto de la sociedad que se “solidariza” pensando constantemente esto me puede suceder a mi, ¿se replantea que sucede?, ¿se pide por una solución a largo plazo?, ¿se piensa verdaderamente en porque se está ante esta situación? o solamente piensa cuando la violencia los shockea y no les queda otra opción que acoplarse al pensamiento y espíritu masivo de reclamar justicia, ¿qué encierra el pedido de justicia en este contexto? Arrestar a alguien sin siquiera saber si es el culpable pero encerrarlo hasta su muerte, ¿significaría terminar con toda la problemática a su alrededor?

Se reclama justicia se solicita que se encuentre a los culpables, estos existen, son vistos y descriptos por los medios, como una familia con antecedentes, disfuncional, un padre violento; por otro lado las víctimas, jóvenes de clase alta o media-alta, tanto Matías como Axel con un futuro dichoso no mereciendo la muerte en ningún caso, como si de eso se tratará, por ser adinerado, lindo y deportista su vida posee un valor más alto que la del resto de los mortales; Como aporta la doctora en Ciencias Sociales Susana Murillo en su texto Colonizar el dolor, recogiendo el testimonio de una manifestante en la marcha para reclamar justicia por el asesinato de Axel Blumberg, “pobrecito, qué pena y con el porvenir que tenía”.

También mediante el accionar mediático, se contribuye a generar descrédito hacia quienes debemos respetar para gobernar, cuando se culpabiliza al presidente de turno se está tratando de poner en contra política y sociedad como si no debieran ir juntos esos términos, se trata de rechazar al actual mandatario sin pensar en sus antecesores e ignorar que en forma conjunta se podría llegar más lejos.

Bibliografía:

· Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: delincuencia urbana- inseguridad”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

· Beaudoux, Virginia y D’Adamo, Orlando (2007): “Tratamiento del delito y la violencia en la prensa. Sus posibles efectos sobre la opinión pública”, en Luchessi, L. y Rodríguez, M.G. (Coords.): Fronteras globales. Cultura, política y medios de comunicación, Buenos Aires, La Crujía.

· Murillo, Susana: “Colonizar el dolor. La interpelación ideológica del Banco Mundial en América Latina. El caso argentino desde Blumberg a Cromañón”. Buenos Aires: CLACSO, abril de 2008.

· Álvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía.

El caso de Carlos Eduardo Robledo Puch, por Mauro Parra

Abstract: El objeto de estudio está conformado por dos ejemplares del diario Crónica – Año IX – Buenos Aires – martes 8 y miércoles 9 de febrero de 1972, obtenido en las instalaciones de la Hemeroteca del Congreso de la Nación. Para poder trabajarlo, fue necesario fotografiar los periódicos, ya que no está permitido replicarlo con motivo de la preservación de su integridad. Por lo tanto, luego de una preselección, se tomaron las imágenes necesarias y luego se procedió a su transcripción por escrito –que se adjunta al final del trabajo- para poder llevar a cabo el análisis propiamente dicho.


1- Tema: ¿Se lo inscribe en alguna serie? ¿Cuál?

A partir del análisis de las dos noticias periodísticas del diario Crónica (y de otras del mismo medio que fueron consultadas y analizadas en el momento), el tema consiste en la detención de Carlos Eduardo Robledo Puch, acusado por el asesinato de doce personas a su corta edad de 20 años.

El suceso es publicado en la tapa del diario como nota principal desde el 8 de febrero de 1972 hasta el 21 de febrero del mismo año, inclusive. El día posterior -22-02-1972- se publica en tapa como nota principal la siguiente: “JOSEPH KENNEDY SIGUE EN PODER DE SUS RAPTORES”, mientras que, en un artículo secundario, titula “ENTABLAN JUICIO CONTRA LOS PADRES DEL CHACAL”.

El seguimiento que el diario Crónica hace del caso lo inscribe en una serie de asesinatos de las que supuestamente Carlos Eduardo Robledo Puch fue responsable directo o cómplice, los cuales son enumerados y descriptos detalladamente en la edición del 9 de febrero de 1972 bajo el subtítulo: “DOCE MUERTES EN SU CORTO CAMINO”.

Por su parte, otras noticias vinculadas con hechos de homicidios son publicadas en esas ediciones, como es el caso de una relacionada con la detención cerca de Londres de dos “hippies” sospechosos de haber asesinado y mutilado a una señora y su bebé. Si bien esta última no guarda características que la puedan asemejar con las víctimas del caso de Robledo Puch, al ser agrupadas en una misma sección del diario generan una sensación de mayor peligrosidad; o de un acontecimiento que tiene lugar más allá de los límites de nuestro país (el otro caso al que se da cuenta acontece en Londres).

2- Contextualización de la información: ¿Se reconocen motivos macro?

En cuanto al intento por hallar motivos para explicar las causas que llevaron a Carlos Eduardo Robledo Puch a causar las muertes, en la primera noticia, el periodista dice no poder dar cuenta de las razones que llevaron al joven a causarlas: “Tratar de calificar a Carlos Eduardo Robledo Puch, un joven de 20 años detenido en Villa Adelina, resulta absolutamente imposible.”

De este modo, el medio se apoya en argumentos psicológicos para explicar las causas que habrían llevado al joven a provocar estos homicidios. Sin embargo, esta idea confronta con el informe presentado por los médicos, que es calificado por el diario de “curioso”, ya que declara como “un individuo absolutamente normal y en pleno goce de sus facultades mentales” al joven. En opinión del periodista, esta descripción de las facultades mentales del homicida resulta “realmente incomprensible”, ya que rompe con la hipótesis en la que se apoya el periódico para explicar las muertes como consecuencia de un desequilibrio mental por parte de Carlos Eduardo Robledo Puch.

3- Tipificación de víctimas y victimarios: ¿Cuáles son los rasgos predominantes? ¿Aparecen marcas de clase?

El medio escrito representa a las víctimas y victimarios de una forma que recupera la antítesis presentada por Sarmiento entre civilización-barbarie. Por un lado, las víctimas, en su mayoría serenos o dueños de empresas que eran ejecutados, a pesar de no ofrecer resistencia, por Carlos Eduardo Robledo Puch y sus cómplices luego de haber concretado los asaltos, como así también en el caso de Ana María Dinardo e Higinia Eleuteria Rodríguez, de 16 años, eran presentadas como víctimas indefensas frente a la ferocidad de los crímenes cometidos por el joven delincuente. En el caso de la modelo (Ana María Dinardo) se la describe como la “joven y bella modelo”.

Por su parte, en referencia a Carlos Eduardo Robledo Puch, las noticias están cubiertas por adjetivos calificativos que construyen al asesino como un animal, y para esto utilizan el término “chacal”[1] para referirse al joven. En este mismo sentido, la irracionalidad de sus actos es descripta utilizando un lenguaje que lo descalifica como ser humano y lo aproxima a la categoría de bestia. Un listado de las palabras utilizadas permiten dar cuenta de esta idea: “fiera humana”, “monstruo humano”, “bestia humana”, entre otras. También está presente el componente psicológico en la descripción del joven de 20 años, caracterizándolo como un “libertino y desprejuiciado muchacho” y también como “un asesino nato, un delincuente de extrema peligrosidad.”

En síntesis, los rasgos predominantes en Carlos Eduardo Robledo Puch están constituidos por su temprana edad -insisten en que tiene tan sólo 20 años, y que desde la corta edad de 17 ya había comenzado con su raid delictivo-, su supuesto desequilibrio mental, describiéndolo como un sádico asesino y, finalmente, como el hijo de un alto ejecutivo, lo que genera una sensación de extrañeza en los periodistas, acostumbrados a narrar asesinatos ocasionados por las clases subalternas de la sociedad, y con la consiguiente criminalización de la pobreza, donde se asocia la pobreza como sinónimo de delincuencia. En el estudio del programa Policías en acción, María Eugenia Contursi y Federico Arzeno sostienen que surgió “una nueva forma de discurso dominante mediatizado en el que se produce una representación de los excluidos del sistema capitalista como caóticos y amenazantes, peligrosos por su barbarie, inclusive para ellos mismos.”[2] En cambio, Carlos Eduardo Robledo Puch es hijo de una familia que goza de una buena posición económica, por lo cual no existe una explicación a partir de la necesidad que pudiera transitar él o alguno de sus familiares que lo habrían llevado a cometer los asaltos.

4- Ubicación del enunciador: ¿Hay un narrador tipo? (actante, enunciador)

El narrador de los acontecimientos que se van sucediendo en las ediciones del diario Crónica toma la postura de convocar a los lectores a reflexionar acerca de la naturaleza del crimen. Sin embargo, el narrador sienta su posición e invita, con preguntas que dirigen el modo de pensar que quiere que tomen los lectores, a apoyar una sanción dura para el joven debido a los asesinatos que cometió. Por lo tanto, el relato de los hechos no debe comprenderse como un fiel reflejo de la realidad, sino que lo que ocurre, siguiendo a Álvarez Teijeiro, Farré y Fernández Pedemonte es “ese mundo posible es responsabilidad del medio, que lo construye a partir de una selección de la realidad.”[3] Esteban Rodríguez toma de Michel Foucault la idea de que “La nota roja unida a la literatura policíaca ha producido desde hace más de un siglo una masa desmesurada de “relatos de crímenes” en los cuales aparece sobre todo la delincuencia a la vez como muy cercana y completamente ajena, perpetuamente amenazadora para la vida cotidiana (…).”[4] Esto, sumado a la idea de territorialidad del peligro[5], genera en los vecinos del barrio donde ocurrieron los hechos la sensación de peligro inminente, de que a cualquiera le puede pasar lo mismo que a las víctimas, y esto en verdad debe ser entendido como resultado de la construcción que hace el medio a partir de un enunciador que hace pensar que el peligro es inminente y que se debe apresar al delincuente para evitar correr la misma suerte que las víctimas.

5- Construcción del ámbito criminal, la naturaleza del crimen y del o los criminales: ¿A qué imaginarios o representaciones sociales remiten?

La construcción del ámbito criminal está dada a partir de, en primer lugar, la detención de Carlos Eduardo Robledo Puch y su imperturbable rostro mientras es trasladado para la reconstrucción de los dobles asesinatos de Carupá y la boite Enamour. En un segundo lugar, se utilizan las declaraciones del joven, calificadas de “fríos y hasta altaneros relatos” -ante el juez implicado en la causa. Es decir, mediante una subjetiva descripción que el periodista hace de la imagen del joven, sumado a una calificación de sus declaraciones, construye un imaginario en la sociedad como un ser peligroso, demencial y hasta monstruoso por la ferocidad de sus crímenes, y en consecuencia debe ser apresado en una jaula como el animal que es, a pesar que aún no ha sido sometido a un juicio, por lo cual según la ley sigue siendo inocente.

Además de juzgarlo por sus asesinatos, también se deja al descubierto que Carlos Eduardo Robledo Puch traicionó a sus cómplices al llevarse sus vidas en confusos episodios, en un caso, con un tiro por el hecho de que su compañero no había podido concretar el asalto, y en el otro, como resultado de un supuesto accidente de auto.

Los lectores que no tengan en cuenta la construcción de sentido que hace Crónica de los acontecimientos lo juzgarán como un ser irracional, a pesar de no conocer los motivos macro que, como vimos anteriormente, no son explicados por el periodista y que podrían darle una explicación fundamentada a sus asesinatos.

El criminal constituye un caso que rompe con el habitual seguimiento de esta clase de asesinatos, en la mayor parte de los casos cometidos por actores sociales de sectores de bajos recursos. En este caso, al tratarse de un hijo de un alto ejecutivo, la representación social que surge del análisis que hace el periodista es el de una incomprensión frente a lo acontecido, ya que no entra en su perspectiva el hecho de que un joven, lo cual es un factor agregado, o sea, el hecho que sea una persona de tan corta edad, que tenga sus necesidades materiales satisfechas, por lo cual convierte a sus actos criminales en una situación extraña tanto para el periodista y, como constructor de opinión pública, de incomprensión para la sociedad.

6- Construcción del verosímil

a. Reglas propias del discurso periodístico

La construcción del verosímil en el discurso periodístico depende de dos aspectos. En primer lugar, las marcas en la deixis espacio temporal. Esto se observa en marcas temporales “Sobre el mediodía comenzó la reconstrucción del último de sus crímenes (…); e “Intensa actividad desempeñaron durante toda la jornada de ayer (…)” como así también de marcas espaciales “(…) el asalto a una ferretería de Carupá (…)”; y “Desde temprana hora se vivió ayer con agitación y nerviosismo en los pasillos de los tribunales de San Isidro (…)”. Estas marcas suponen que el periodista estuvo allí, en el lugar de los hechos, cubriendo los acontecimientos in situ.

El segundo aspecto a tener en cuenta es la inclusión de fotografías. En este caso, no se incluyen infografías, pero la cobertura de los acontecimientos es registrada por una numerosa cantidad de fotografías. Entre ellas, una donde está custodiado por los oficiales al momento de dirigirse al lugar de los hechos para reconstruir uno de sus asesinatos; otra de una de sus víctimas, Ana María Dinardo, la atractiva modelo asesinada por el “monstruo”; otra foto muestra a la multitud que aguardó en Carupá la llegada del homicida para la reconstrucción de sus dos últimos asesinatos. Todas estas imágenes, y otras más permiten visualizar el relato del narrador y sumarle intensidad a la ya exaltada descripción que hace el periodista de los hechos y de los actores involucrados, especialmente, en la conducta y la descripción física y psicológica de Carlos Eduardo Robledo Puch.

En tercer lugar, como modo de respaldar el relato y darle consistencia, el discurso periodístico cita fuentes de diverso carácter. En estas noticias, hay citas oficiales y extraoficiales. En relación a las primeras, se acude a los vecinos para dar cuenta de que la familia del joven no habitaba más la casa en la que habían vivido por algunos años. Por otro lado, la palabra de los médicos, la cual aporta un saber científico al hecho noticioso, a pesar que no es utilizado como un respaldo al relato del narrador, ya que contradice la idea que el periodista construye acerca de la supuesta demencia del joven. En relación a las fuentes oficiales, se explica que se está a la espera de un amplio informe policial en relación a las confesiones del apresado en cuanto a la reconstrucción de los crímenes cometidos. También se acude a fuentes allegadas a Carlos Eduardo Robledo Puch, como fue en la liberación de su madre que había sido apresada por una supuesta complicidad con las andanzas de su hijo. En esa ocasión, se obtuvo la palabra tanto de la madre, Aída Josefa Habedaon, como de su padre, quienes confesaron no ser los responsables de los asesinatos cometidos por su hijo. “No tenemos culpa”, afirmaron.

En cuanto a las fuentes extraoficiales, el periodista cuenta que según los trascendidos a los que tuvo acceso, Carlos Eduardo Robledo Puch pertenece a una familia de fortuna, lo cual convierte a sus robos en una situación difícil de explicar, más allá de las conjeturas que llevan al periodista a sostener que se trata de un asesino nato, un delincuente que ha nacido para eso y que no tiene piedad por sus víctimas, sino que su desequilibrio mental sería la razón que lleva a asesinar a muchas de sus víctimas, por la espalda, sin darles posibilidad de defensa.

El cuarto aspecto está dado por la objetividad, la cual se construye a partir de la descripción detallada de los acontecimientos y de lo que sería una cobertura ininterrumpida de todos los sucesos que van aconteciendo a partir de que Carlos Eduardo Robledo Puch fue apresado. Por ejemplo, se hace una reconstrucción pormenorizada de las “Doce muertes en su corto camino” describiendo de forma detallada las fechas de los hechos, los victimarios, las víctimas, las cifras de dinero que se llevaron en los asaltos y hasta descripciones detalladas de la forma en que fueron asesinadas sus víctimas.

b. Respete las nociones de verdad que imperan en la sociedad y en la época

La noticia respeta las nociones de verdad que imperan en la época, ya que no da cuenta de fenómenos sobrenaturales ni fuera de los parámetros normales en los casos de violencia. No obstante, la descripción de los crímenes es exagerada pero no en un sentido fantástico que lo convierte en inverosímil, sino que el motivo que lleva a agrandar los hechos es la búsqueda por capturar la atención del lector y así aumentar la venta de ejemplares. En definitiva, de lo que se trata es de una empresa periodística que “viste” y exagera los sucesos para darle mayor repercusión y encuentra en el morbo una forma de conseguirlo.

7- Caracterización de la ley

En lo que respecta a la evaluación que hace el medio de la labor desempeñada por las partes implicadas en la investigación, se muestra conforme con el trabajo realizado por el juez que entiende en la causa, Víctor Sasson: “Gracias a cuya preocupación y diligencias, y venciendo serios obstáculos y presiones –según pudo saberse- se detuvo a Roberto Puch y se llegó al fondo de los hechos.” No obstante, en la edición del miércoles 9, en un apartado titulado “LA OPINIÓN PÚBLICA DEBE SER INFORMADA” se le hace una crítica en relación a su actuación con la prensa. “Pero, si bien la actuación del doctor Sasson como magistrado es inobjetable, no ocurre lo mismo en el tratamiento al periodismo.” Lo que se le critica es no haberle permitido a los periodistas cumplir con su labor informativa.

Por su parte, en cuanto a la evaluación del desempeño de la institución policial, el periodista da a entender que existieron presiones para trabar la investigación: “(…) en el momento en que el crimen de Pilar, o los crímenes, iban a quedar resueltos, repentinamente volvió a usarse el “secreto de sumario” como arma para silenciar la información periodística.”

8- Reflexiones acerca del crimen y de la sociedad

Los crímenes perpetrados por Carlos Eduardo Robledo Puch configuran un caso atípico si se lo compara con otros hechos de violencia de la época. Lo que lo caracteriza es la sangre fría, crueldad y cinismo en la realización de los hechos, como así también las particularidades del criminal, a saber, su corta edad y su pertenencia a una familia acomodada.

En cuanto a las reflexiones que aparecen en cuanto a la sociedad, en la noticia del miércoles 9 se incluyen dos apartados “FLOR DEL MAL, DE AQUÍ Y AHORA” y “UN AMBIENTE APTO AL DESORDEN”, donde el periodista considera que el resultado de semejantes atrocidades es consecuencia de la sociedad “en que vivimos”, (de aquel entonces, en 1972). “Dentro de esta sociedad ha florecido esta flor del mal, que mal que nos pese es bien nuestra y bien de ahora.” Lo que distingue a este de otros asesinos es “la perversión hasta sus últimas consecuencias. Pero es siempre consecuencia.” Una vez más, la idea supone que la sociedad ha posibilitado que hechos como estos sucedan, ya sea por la mentira y la ficción que caracterizan la época o por los valores que se imponen socialmente.

El uso de la metáfora de la flor da una clara idea de un nacimiento en un terreno que suele dar bellas flores, pero donde también puede darse el crecimiento de malezas, aduciendo que del mismo sistema social surgen personas con bondades y otras, como Carlos Eduardo Robledo Puch, con un instinto asesino innato.

2. Reflexión personal articulando autores

La idea de delito que surge del caso de Carlos Eduardo Robledo Puch es la que lo entiende como el delito contra la propiedad privada y también contra las personas. Sin embargo, hay algo que distingue al joven de 20 años de los personajes que conforman el objeto de estudio de muchos de los autores que reflexionan acerca del delito y la violencia en la Unidad 3, y esto es que no se trata de un individuo perteneciente a los sectores populares, siendo este el estereotipo de delincuente en la mayoría de los medios, con la consecuente criminalización de la pobreza, sino que lo que se da en este caso es que un “niño bien” con “cara de ángel” como se lo denomina a Carlos Eduardo Robledo Puch es el autor de crímenes de una violencia casi indescriptible, lo que lleva al periodista a considerarlo un animal, un ser irracional, un bárbaro.

A su vez, si bien se consideran aspectos económicos al dar cuenta de su pertenencia a una familia acomodada, y aspectos psicológicos, para explicar las causas que desencadenaron en sus asesinatos, el diario Crónica no da cuenta de lo que autores como Alejandro Isla y Daniel Míguez consideran fundamental para analizar hechos delictivos. “La “violencia delictiva” no puede entenderse desvinculada de procesos políticos, económicos y culturales que, a su vez, contienen sus propias formas interrelacionadas de violencia.”[6] En lugar de esto, se posiciona desde una mirada sensacionalista, focalizándose en convertir en espectáculo algo que es propio de la vida real, y así convertir la información en mercancía. En relación a su corpus de estudio, Iglesias sostiene que “es notable la espectacularización que se realiza del hecho delictivo.”[7]

Por último, siguiendo a Barbero y Rotker, se entiende el modo en que el diario Crónica instaló el tema del delito de su agenda en la agenda del público, colocando por catorce días consecutivos la detención de Carlos Eduardo Robledo Puch como noticia principal de la tapa del periódico. “Pues, los medios son clave de los nuevos modos de habitar y de comunicar, son expresión de una angustia más honda, de una angustia cultural.”[8] Esto genera una sensación de inseguridad en los lectores que los lleva a resguardarse en el espacio privado, es decir, en sus hogares donde se sienten a resguardo del delito que reinaría en las calles, tal cual lo representa el medio escrito.

El caso de Carlos Eduardo Robledo Puch es disruptivo con la idea construida por los medios en cuanto a que las clases más desfavorecidas serían las responsables de los hechos de violencia que representan las radios, los diarios y los programas televisivos en sus transmisiones diarias. Es tal la extrañeza que provoca el conocimiento público de los doce asesinatos cometidos por un joven de clase alta, hijo de un ejecutivo, que los propios periodistas, no habituados a cubrir este tipo de acontecimientos, se ven impedidos de buscar causas macro que justifiquen su explicación de los hechos.

Bibliografía

- Alvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía.

- Barbero, Jesús Martín (2000): “Ciudades escritas por la violencia. En Ciudadanías del miedo. Caracas, Nueva Sociedad.

- Contursi, María Eugenia y Arzeno, Federico (2009): “El lenguaje de la violencia: género, narración y ficcionalización en Policías en acción”. En Question Nro. 22. Revista electrónica de la Universidad Nacional de la Plata, URL htpp:/perio.unlp.edu.ar/question.

- Diccionario de la Real Academia Española.

- Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: delincuencia urbana-inseguridad”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

- Isla, Alejandro y Míguez, Daniel (2003): “De las violencias y sus modos. Introducción” y “Conclusiones: El Estado y la Violencia Urbana. Problemas de Legitimidad y legalidad”. En Heridas urbanas. Violencia delictiva y transformaciones sociales en los noventa. Buenos Aires, Editorial de las Ciencias.

- Pereyra, Marcelo (2009): “Cartografías del delito, territorios del miedo”. En Martini, Stella y Pereyra, Marcelo (eds.): La irrupción del delito en la vida cotidiana. Estudios en comunicación, cultura y opinión pública. Buenos Aires, Biblos.

- Rodríguez, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas movileros en la representación de la protesta social.



[1] Diccionario de la Real Academia Española.

Chacal: Mamífero carnívoro de la familia de los Cánidos, de un tamaño medio entre el lobo y la zorra, parecido al primero en la forma y el color, y a la segunda en la disposición de la cola. Vive en las regiones templadas de Asia y África. Es carroñero y de costumbres gregarias.

[2] Contursi, María Eugenia y Arzeno, Federico (2009): “El lenguaje de la violencia: género, narración y ficcionalización en Policías en acción”. En Question Nro. 22. Revista electrónica de la Universidad Nacional de la Plata, URL htpp:/perio.unlp.edu.ar/question.

[3] Alvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía, pág. 47.

[4] Rodríguez, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas movileros en la representación de la protesta social.

[5] Pereyra, Marcelo (2009): “Cartografías del delito, territorios del miedo”. En Martini, Stella y Pereyra, Marcelo (eds.): La irrupción del delito en la vida cotidiana. Estudios en comunicación, cultura y opinión pública. Buenos Aires, Biblos.

[6] Isla, Alejandro y Míguez, Daniel (2003): “De las violencias y sus modos. Introducción” y “Conclusiones: El Estado y la Violencia Urbana. Problemas de Legitimidad y legalidad”. En Heridas urbanas. Violencia delictiva y transformaciones sociales en los noventa. Buenos Aires, Editorial de las Ciencias, pág. 3.

[7] Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: delincuencia urbana-inseguridad”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, pág. 13.

[8] Barbero, Jesús Martín (2000): “Ciudades escritas por la violencia. En Ciudadanías del miedo. Caracas, Nueva Sociedad, pág. 31.

Doble Crimen de Colegiales, por Mariana Ortega

Para elaborar la propuesta de trabajo de la Unidad III, “Violencia y Delito”, trabajaré con la cobertura realizada a través de una serie de artículos periodísticos del Diario de tirada nacional, La Nación, seleccionados de la sección Policiales, sobre lo que se conoció como el “Doble Crimen de Colegiales”, que consistió en el asesinato a Ignacio Bareriro, de 48 años, dueño de un restaurante en dicho barrio y a su hijastro, Jorge Daniel Almada de 26 años.

Los artículos se encuentran anexados todos al final del trabajo y datan del año 2006, desde que se conoce el doble asesinato, hasta las connotaciones y opiniones del caso y de sus culpables. Estas reflexiones me parecieron de vital importancia para desarrollar una serie de reflexiones sobre las temáticas más importantes a la que apunta el seminario.

Cuestionario:

1- El tema que se aborda es el asesinato de dos personas: Ignacio Bareiro de 48 años, dueño de un Restaurante llamada Nacho´s en el barrio de Colegiales, en la Capital Federal; y de su hijastro Jorge Daniel Almada de 26 años de edad, el cual se encontraba en la parrilla festejando su cumpleaños. Los dos hombres fueron asesinados por dos jóvenes que entraron a robar dinero de la caja del negocio. Según se explicita en uno de los artículos periodístico, titulado “Conmueve un doble crimen en Colegiales”, del jueves 13 de julio de 2006, Ignacio Bareiro fue asaltado por los dos delincuentes en su restaurante, se estaban llevando el dinero de la caja, cuando entró en escena su hijastro, Jorge Daniel Almada, quien al intentar detener a los delincuentes, también fue asesinado.

La investigación policial, llevó a la detención de tres personas: Jonatan Inostroza de 19 años, un menor de 17 años, de quien se resguarda su identidad; y un taxista, llamado Sergio Porpic, quien manejaba el vehiculo en el que escaparon con el dinero. Sin embargo a los que mas se hace referencia en toda la cobertura es a los dos jóvenes.

¿Se inscribe al delito en una serie? ¿Cuál?

La noticia en los primeros días se titula en el diario, “La crisis de Seguridad”: Colegiales: conmoción por el doble crimen durante un robo”, como también, “Conmueve un doble crimen en colegiales” y está enmarcada en “Inseguridad en la capital: hechos cada vez más violentos”, o sea, que el tema de la noticia es el asesinato de estos dos hombres, pero la cuestión que se plantea en estos artículos es la Inseguridad. Se especifica en los párrafos siguientes que este doble crimen se suma a otros robos violentos en la capital federal que terminaron en asesinatos. A partir de aquí se disparan una serie de temas relacionados con el hecho, pero que también tienen que ver con cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales más profundas, que sin embargo son abordadas sin ningún análisis previo.

Se narra el hecho ocurrido en detalle, pero luego este doble crimen se lo inscribe en esta serie de delitos sin resolver en la capital federal, los que menciona el diario como “Casos Resonantes”, son los siguientes:

Degollado en Colegiales (19 de mayo): Miguel Ángel Fernández, dueño de un local en Colegiales, fue degollado por dos asaltantes. Asesinato en Palermo (5 de junio) Mataron a María Pía Guglielmi, en Palermo. La mujer fue emboscada cerca del Club de Golf, a plena luz del día. Violación en el subte (16 de junio): Una joven denunció que fue bajada a la fuerza de la estación Callao del subte B, arrastrada, robada y violada alrededor de las 15. Muerte en Retiro (4 de julio) Un policía quiso evitar un robo en el Banco Río de Juncal 735 y fue asesinado por uno de los delincuentes que entraron a robar. Locura en Av. Cabildo (6 de julio) Un hombre que caminaba por la avenida Cabildo al 1700 mató a un joven y hirió a otras seis personas. Está prófugo. Tiroteo en el centro (7 de julio) A las 19, en las avenidas 9 de Julio y Córdoba, se produjo un tiroteo entre la policía y dos delincuentes que le habían robado un bolso a un turista. Tragedia en Monserrat (8 de julio) El sargento Alberto Encina fue asesinado cuando intentó impedir que un grupo de delincuentes asaltara un autoservicio, Uno de ellos murió en el tiroteo. Era un gendarme en actividad.

Se narra una seguidilla de actos criminales (asesinatos, violaciones, asaltos) en barrios “bien” de la capital federal, probablemente donde residen personas que son asiduos lectores de este diario, como son los barrios de Palermo, Colegiales, Belgrano y el centro capitalino, sobre el cual este sería un hecho delictivo más de una seguidilla de los que allí se detallan dentro de la serie “Inseguridad”. Lo curioso que se instala una gran serie como “delitos en la capital” pero en realidad se nombran delitos ocurridos en ciertos barrios, en barrios acomodados de la capital federal y se excluyen los que ocurren en una gran cantidad de barrios porteños de menor poder adquisitivo. Entonces este, seria un crimen dentro de una mini serie de hechos en los barrios bien, enmarcados en una serie mayor que incluye a toda La Capital, como dice el subtítulo del artículo. Además de la cantidad de siniestros descriptos, la corta distancia que narra entre un hecho y otro también pueden resultar un síntoma de alarma para el lector, que entra en una especie de pánico moral, noción que Islas y Miguez retoman de Hall y que expresa no sólo aquellas tendencias objetivas reflejadas por las estadísticas, sino también está caracterizada por los esfuerzos de diversos actores, como los medios de comunicación, sectores políticos y expertos en seguridad, otorgan en significados que difunden en tendencias objetivas de la realidad; y en general, engrandecen los riesgos, promoviendo una sensación exagerada de ansiedad y temor en la población, lo cual por lo general se traduce en demandas o consensos en torno a políticas públicas represivas y restrictivas de las libertades. Con respecto a esto, al final del primer articulo describe que en las vidrieras de la parrilla había un cartel pegado, realizado por un grupo de vecinos que convocaban a una marcha por “Alfredo Marcenac” (el joven de 18 que murió por un tirador en Cabildo al 1700); y que alguien que estaba en el negocio agregó a ese mismo cartel la siguiente escritura: “Y por todas las victimas de la Inseguridad”.

2- Contextualización de la información. ¿Se reconocen motivos macro?

En lo que respecta a la cobertura realizada por el medio específicamente no se pone en duda en ningún momento quienes fueron los delincuentes, desde el primer momento se los nombra, se los reconoce y se los define, como: “jóvenes, menores, reincidentes, cebados, zarpados, chileno”. De este modo la información es contextualizada de modo estigmatizante, discriminatorio y xenofóbico con respecto a los delincuentes, en forma reiterada. Las primeras menciones que se realizan en alusión a los victimarios es:

“Tres delincuentes asaltaron en la medianoche un restaurante, ubicado en la avenida Forest al 1400 (…) la policía detuvo a los asaltantes, uno de ellos, menor y otro, reincidente”.

“¡Tirale, tirale! Grito el ladrón de 19 años, su cómplice de 17 disparo”.

Ahora bien, este tipo de contextualización tiene una impronta discriminatoria y xenofóbica en el modo que caracteriza a uno de los jóvenes por su nacionalidad, cuando se habla de uno de los detenidos se expresa como información destacable: “Jonathan Aníbal Toloza Inostroza, chileno, de 19 años”. Esta alusión a su nacionalidad se realiza cada vez que se lo nombra y en todas las notas seleccionadas y este modo de presentar la información acerca del victimario produce rápidamente en la sociedad la caracterización del delincuente con el “joven, pobre, extranjero y drogado”. Así se asocia a personas con estas caracteristicas a comportamientos criminales o desviantes, y se comienza a tener miedo a ciertos enclaves urbanos, se estigmatizan ciertos biotipos y sectores sociales y se demandan de políticas represivas.

Lo que más se remarca del hecho es la edad de los delincuentes. Este tema de la edad se sabe que es un debate siempre abierto en nuestro país a través de medios de comunicación que apoyan “la mano dura”, y que cuando ocurren estos hechos delictivos vuelve a ponerse en discusión, si se baja o se mantiene la edad de imputabilidad, y en el caso de que sean menores de edad, que se debe hacer. Es obvio que este discurso mediático sobre “la mano dura”, tiene una tendencia de fuentes oficialistas policiales y con un sector político, que entiende que para terminar con el tema de la delincuencia es importante imponer penas más largas y severas para los delincuentes. Este tipo de discursos informativos colaboran en la estigmatización del victimario, porque se arraiga fuertemente en el imaginario colectivo y no contempla la realidad sociopolítica en la que están insertas los victimarios.

Con respecto a las victimas se hace referencia a la zona geográfica donde vivian, el barrio de Colegiales, un barrio de clase media de gente trabajadora, y se los presenta como gente común, laburante de clase media urbana, las únicas referencias son a las familias de las victimas. Por lo tanto, se discrimina en tanto no se hace referencia o mención de motivos macro ni estructurales de la situación social de los involucrados en los crímenes. Como lo expresa Martín Iglesias, los medios, en este caso la línea editorial de La Nación, al tratar la violencia, la falta de seguridad, el incremento de la delincuencia sin contextos sociopolíticos, lo que hacen es hacer aparecer, a los sectores marginados, jóvenes como los responsables directos de la inseguridad en los barrios de la capital y esto lleva a un clima de hostigamiento, persecución de determinadas figuras preconstruidas y justifica las medidas que se cometen en contra de los mismos.

Otro punto destacable de la información es incluir en varias oportunidades en las crónicas la palabra “cebado” o “sacado”, acerca de la actitud de los victimarios al momento del asalto. Ya que esto permite a los lectores una construcción imaginaria de la figura del delincuente, poniéndole marcas, rasgos, estigmas, que discriminan y no aclaran nada sobre el crimen y que además en situaciones de pánico o temor social llevaría a identificar a estas personas con el delito.

3 - Tipificación de víctimas y victimarios.

Las victimas son presentadas como una familia normal, trabajadora de clase media, laburante, que vive la vida sin molestar a nadie. Se hace referencia a la composición entera del grupo familiar de Bareiro, los cuales son presentados como gente inocente que disfruta del cariño de la familia, sin conflictos, “gente como uno”.

Los victimarios en cambio, son representados con otro tipo de palabras, la única referencia a ellos es a través de palabras sueltas: “jóvenes, menores, reincidentes, cebados, chileno, delincuentes, ladrón, asesinos”.

Durante toda la cobertura está presente esta distinción permanente entre las victimas, gente de bien y los victimarios, gente de mal, inadaptados sociales. El relato versa en esta contraposición, en esta dicotomía del par: civilización/barbarie, los buenos contra los malos, que puede traducirse en los nativos civilizados contra los extranjeros (chilenos) bárbaros y salvajes.

El contraste se produce cuando se hace referencia a los victimarios del hecho, es notable como cambia el tono del enunciador, puede verse claramente en esta cita:

“Cuando faltaban diez minutos para la medianoche del martes, la familia estaba reunida en la parrilla Nacho s, de Forest 1399, que estaba cerrada al público. Eran más de 15 personas ubicadas en las mesas del fondo, contra la escalera, cubiertas de manteles rojos y amarillos. Estaba la hija de Almada, de 4 años, otro hijo de Bareiro, llamado Rubén, de 21, y otras mujeres y chicos”. De repente el relato sentimental y novelesco se corta para dar entrada a la irrupción de los maleantes: “Dos jóvenes, supuestamente el menor de 17 años y el de 19, entraron con pistolas en mano y exigieron a los gritos: "¡La plata! ¡Las billeteras! ¡Los celulares!" (…) el dueño de la parrilla bajó la escalera desde el baño. Bareiro se quedó helado. Uno de los ladrones lo empujó contra la pared y el otro lo azuzó: "¡Tirale, tirale!". El menor lo fusiló de un tiro en el pecho.

El relato que venía siguiendo un ritmo melancólico, deja de serlo y cambia de tono (con todas las exclamaciones que aparecen) para marcar una distancia a través de en la situación que vivían las victimas civilizadas y la posterior cuando entran en escena los delincuentes juveniles, denominados así por el diario, que no son gente, son criminales, bárbaros, inadaptados. Vuelve a ser notorio el uso de algunos estigmas que figuran como marcas comunes en los delincuentes, jóvenes, menores, sacados, o sea que realizan prácticas abusivas de alcohol y/o drogas, que expresa a través de la siguiente enunciación: la actitud de los delincuentes, que -según dice- estaban "muy cebados". Esto como mencioné anteriormente genera una suerte de paranoia dirigida a discriminar a las clases populares o personas pertenecientes a esta que posean estos rasgo, o como casos de aquellas personas que tienen adicciones y se los criminaliza por el consumo.

4- Lugar del Enunciador

El enunciador no es objetivo, no marca una distancia dentro del texto respecto del mensaje que está enviando. En el titulo el enunciador se ubica como voz de la problemática que aqueja a la población, en este caso la “Ola de inseguridad”, la cual puede verse en frases como:

- Inseguridad en la Capital: hechos cada vez más violentos”.

- “Este doble crimen se suma a robos violentos en la Capital que terminaron en asesinatos”.

- "Y por todas las víctimas de la inseguridad".

- "Espero que se haga justicia".

A través de estas enunciaciones el diario se ubica del lado de las victimas y lejos de los delincuentes. Si bien hay pedidos de justicia por parte de la Familia Bareiro (“Lo que espero es que se haga justicia y que cumplan la condena que tengan que cumplir"). y ciertas críticas a los jueces que liberaron a Jonatan Inostroza ("Yo creo que los jueces no mataron a mi hermano y a mi viejo, pero tienen una gran cuota de responsabilidad, si los jueces liberan a una persona con una fianza de 400 pesos, por qué no investigaron de donde salió esa plata, si era delincuente es muy fácil que haya salido a robar para pagarla."), no hay un pedido explicito por parte de los familiares de la pena de muerte. Sin embargo el Diario a partir de su línea editorial, caracterizada por la “defensa del orden público” y la “lucha contra la delincuencia” dentro de la “ola de inseguridad” pone en debate este tema así como la edad de imputabilidad de los menores a través de toda la cobertura. De hecho el titulo de una de las notas es “Condenado por matar cuando era menor”, celebrando que le hayan dado la pena de 25 años de prisión por un delito que cometió cuando tenía 17 años. Desde el principio se hace referencia a que eran “reincidentes”, y se critica a los jueces que lo habían dejado en libertad, ya que si estaría encerrado se habría evitado este hecho.

Como lo expresa Sandra Gayol y Gustavo Kessler, el uso de los distintos dispositivos de enunciación: políticos, jueces, policía, opinión pública tienden a diferenciar entre un uso razonable y un uso excesivo de la fuerza. Hay un imaginario legitimador de prácticas violentas durante la cobertura de la noticia, así la acción de los delincuentes es vista como homicidio y la persecución policial a los tiros por toda la capital está legitimada por el medio. De este modo la persecución y represión policial es legitimada bajo el justificativo de la “lucha contra el crimen”. En el pie de la crónica puede verse las notas relacionadas con esta noticia, en este caso puede leerse:

Por todas estas referencias es un enunciador subjetivo el que relata la situación, constantemente asume una postura de los damnificados, así el medio se convierte en el portavoz oficial de lo que les sucede a los que viven victimas de la inseguridad.

5 - Construcción del ámbito criminal, naturaleza del crimen y de los criminales.

Durante la cobertura se realiza la descripción del lugar de la tragedia al que se describe como el restaurante Nacho´s, ubicado en la calle Forest al 1400, una parrillita sencilla en el barrio tranquilo de Colegiales. La narración del sitio de la tragedia se realiza de modo coloquial, la familia reunida alrededor de la mesa, en un ambiente ameno, agradable, de fiesta, de celebración, hasta que de repente se produce la irrupción de los inadaptados, drogados o alcoholizados, salvajes, bárbaros, portando armas, asaltando a los presentes a punta de pistola, robando celulares, billeteras, atracando la caja, gritando y baleando a aquel que le ofreciera resistencia. Esta es la construcción del escenario del crimen que realiza el diario. Lo que reitera es que las personas se encontraban en lugar público que para la ocasión estaba cerrado al público y que de repente fueron atacadas. En esta enunciación también hay un imaginario socialmente aceptado y es el de “el monstruo de la inseguridad”, el hecho de estar disfrutando determinada situación y que se produzca un acontecimiento inesperado, ser asaltado o abordado por cualquiera, por lo general anormales, salvajes, monstruos. Así, a través de esta dramatización y espectacularización de la información, los medios de comunicación se convierten en los arquitectos del miedo y del fantasma de la inseguridad.

6- Construcción del verosímil.

El verosímil es construido de modo diversificado, por un lado se citan fuentes oficiales como la policía y fuentes judiciales, además aparecen figuras institucaionales como el ministro del interior, Aníbal Fernández y especialistas que opininan sobre criminalidad. Por otro lado se encuentran las voces de familiares (el hijo y el hermano de las victimas, Rubén Bareiro y la viuda y madre de las victimas, Margarita Torres), además de vecinos del barrio de colegiales. Otra estrategia de la construcción del verosimil es la narración que realiza el enunciador en detalle de lo que ocurre en la escena del crimen:

“Vestido de mozo, con su indumentaria de trabajo habitual, Rubén Bareiro había decidido esa noche agasajar a Jorge, su medio hermano mayor, que festejaba junto a familiares y amigos su cumpleaños número 26.”

“Rubén junto con su medio hermano mayor, Jorge Diego Almada; su padre, Ignacio Bareiro, y un grupo de entre 15 y 20 familiares y amigos se encontraban reunidos en el restaurante Nacho s, en la avenida Forest y Zárraga,..”.

Dos jóvenes, supuestamente el menor de 17 años y el de 19, entraron con pistolas en mano y exigieron a los gritos: "¡La plata! ¡Las billeteras! ¡Los celulares!". Todo duró pocos minutos. Cuando se convencieron de que no había dinero en la caja y se conformaron con 200 pesos que les sacaron a los invitados, el dueño de la parrilla bajó la escalera desde el baño. Bareiro se quedó helado. Uno de los ladrones lo empujó contra la pared y el otro lo azuzó: "¡Tirale, tirale!". El menor lo fusiló de un tiro en el pecho.

El texto es acompañado por una fotografía del restaurante Nacho´s, lugar de la tragedia, además en una de las noticias hay un mapa que muestra el barrio de colegiales y marca específicamente las calles donde está ubicado dicho restaurante. Hay otras fotografías que ilustran el texto que son de las dos victimas, Ignacio Barreiro y Jorge Almada, ambos en distintas fotografías son acompañados por su nieta de 4 años.

7- Caracterización de la ley. Evaluación del medio sobre el accionar policial

En esta cobertura, se califica el accionar policial y de las autoridades involucradas en el caso como especializadas, capacitados y autorizados para llevar adelante las acciones. Respecto al accionar de la fuerza policial, La Nación destaca y legitima su procedimiento:

“Los ladrones huyeron, pero la policía ya había sido alertada del tiroteo. Un patrullero llegó a la parrilla y un testigo describió el auto en el que se habían escapado los delincuentes. Así patrulleros de la comisarías 37a. y 39a. "peinaron" la zona en busca del taxi. Lo ubicaron y persiguieron a los tiros por Álvarez Thomas hasta que se internaron en las intrincadas calles de Parque Chas. Tomaron por Urdininea y al llegar a Ballivián, quedaron atrapados por media docena de patrulleros. Los policías detuvieron a los dos jóvenes que ocupaban el asiento trasero del taxi y al conductor.

Así el accionar de los policías se legitima, se justifica a partir del cliche tan instalado como es “la lucha contra el crimen”, sus prácticas violentas no son revisadas ni cuestionadas por el medio, que se justifica a través de un “uso razonable de la violencia”.

Si bien en un primer momento se critica a los jueces por dejar libre a los menores bajo fianza después, de la renuncia de uno y el enjuiciamiento del otro juez por este tema, se recalca el buen accionar de la justicia al condenar a los acusados a reclusión perpetúa, en palabras de Margarita Torres, viuda y madre de las victimas:

"Este fallo demuestra que cuando los jueces y la policía trabajan bien se puede hacer justicia".

De esta manera, puede verse que la ley fue caracterizada también como siendo portada por los familiares y vecinos, el reclamo es legitimo porque se entiende como el reclamo del pueblo, de ciudadanos libres y honestos contra los asesinos y criminales.

Reflexión personal

Como pudimos ver, durante la cobertura que realiza el Diario La Nación hay una fuerte estigmatización y discriminación de los victimarios, como personas salvajes, brutales, a través de las figuras de dos jóvenes de bajos recursos, presentados como menores que estando drogados o alcoholizados, o fuera de sí y no encuentran nada mejor que hacer que salir a robar y asesinar. Así, las noticias que unen droga, inseguridad y delincuencia, se imponen en el discurso contra el delito. A la vez construyen el estereotipo contrario, el de las victimas: el de la familia feliz, alrededor de las mesa, celebrando la vida. Esta contradicción trae a la escena la dicotomía del par civilización/barbarie, hombre/naturaleza. Este pensamiento produce la simplificación total de los hechos y de las realidades sociales y complejas, bajo el rótulo de Inseguridad, deriva en focalizaciones parciales del delito y la violencia, como lo menciona Martín Iglesias, el conflicto se simplifica y el discurso del orden y de la mano dura se manifiesta con toda su fuerza. Los principales destinatarios de este discurso serian los sospechosos de siempre: los pobres, marginados, jóvenes, adictos y extranjeros, conformando un imaginario que se instala rápidamente en la sociedad, llevando identificación de delincuentes por estas características y justificando las políticas represivas del estado contra los más carenciados.

Está claro que la violencia delictiva no puede entenderse desvinculada de procesos políticos, económicos y culturales que contienen sus propias formas interrelacionadas de violencia. Como expresan los autores de esta unidad “Violencia y Delito”, comprender la violencia obliga también a estudiar los substratos políticos, económicos y sociales sobre los que se asientan, y además el funcionamiento de algunas instituciones estatales y de los discursos mediáticos que a través de discursos tomados de fuentes oficiales o políticas con intereses particulares, generan visiones distorsionadas de la realidad o incompletas.

Bibliografía Consultada

  • Isla, Alejandro y Míguez, Daniel (2003): “De las violencias y sus modos. Introducción” y “Conclusiones: El Estado y la Violencia Urbana. Problemas de Legitimidad y Legalidad”. En Isla, A. y Míguez, D. (coord.): Heridas urbanas. Violencia delictiva y transformaciones sociales en los noventa. Buenos Aires, Editorial De las Ciencias.

  • Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: delincuencia urbana-inseguridad”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo Nº 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

  • Gayol, Sandra y Kressler, Gustavo (2002): “Introducción”. En Gayol, S. y Kessler G. (comps.): Violencia, Delito y Justicias en Argentina. Buenos Aires, Manantial.