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La eterna mirada masculina. Huellas mediáticas de una dominación natural (Por: Federico Rey)

[Trabajo correspondiente a la Unidad IV: “Violencia y Género”, del Seminario Crónicas Mediáticas de una Realidad Violenta]

El concepto de género puede definirse como el conjunto de creencias, rasgos personales, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social que tiene varias características. En primer lugar, es un proceso histórico que se desarrolla a diferentes niveles tales como el estado, el mercado de trabajo, las escuelas, los medios de comunicación, la ley, la familia y a través de las relaciones interpersonales. En segundo lugar, este proceso supone la jerarquización de estos rasgos y actividades de tal modo que a los que se definen como masculinos se les atribuye mayor valor” (Bernería,1987:46).




Introducción

Frente a lo denominado como problemática/s de género nos encontramos con un universo de complejidad inabordable: es el evidente desfasaje entre la/s práctica/s -con sus dinámicas particulares- y las producciones teóricas que las explican. Hablar de genero y de problemáticas implica, pues, una obligada mirada macrosocial, en el sentido en que la dominación masculina se estructura bajo una matriz de dominación patriarcal. Decir esto implica reconocer que existe -como fenómeno histórico prolongado- una forma masculina de ver el mundo: formas que han sellado cuerpos, tanto masculinos como femeninos.

El sociólogo francés Pierre Bourdieu, en La dominación masculina, se refiere a esta -efectiva- forma de naturalización o “eternización de lo arbitrario”. Formas aceptables de sumisión, como consecuencia de una violencia simbólica (Bourdieu:2003:12), “que se ejercen esencialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento”.

Hasta aquí, aclarada esta cuestión, he de abordar algún caso, proveniente de un texto mediatizado, que ayude a ejemplificar unos conceptos e ideas que son producto de investigaciones y abordajes teóricos sobre la problemática de género. Empezar a recorrer este camino implica un punto de partida obligado: entender el carácter histórico de la dominación de género y la forma efectiva en que esta relación se re-produce a través de hombres y mujeres.

Bourdieu explica ademas que estas formas de dominación no residen sólo en su lugar más visible (es decir en el ámbito de la vida doméstica) sino “en unas instancias tales como la escuela o el Estado -lugares de elaboración y de imposición de principios de dominación que se practican en el interior del más privado de los universos-”.

El caso abordado en este análisis corresponde a un fragmento radial de consumo masivo, pero tomado desde una reproducción editada en el canal virtual youtube. Teniendo en cuenta el punto de partida propuesto, veremos pues a estos textos de circulación masiva dentro de una lógica naturalizada (preexistente) pero naturalizante, es decir, que en tanto el medio (los medios) reproduce los dispositivos del mecanismo/sistema, tiende a contribuir a las formas masculinas de ver el mundo o matriz patriarcal (aún en los casos en que se-presenten-como críticos de las desigualdades de género).

Veremos, por tanto, en dicho fragmento, de qué manera actúa esta lógica naturalizante. Cómo es que, por ejemplo, la lógica televisiva comercial afirma la dominación masculina mediante medidas (o políticas) que se presentan como en favor de la diversidad de género.


El mercado laboral. La prensa y su natural visión masculina

La doctora en lingüística Natalia Fernandez Díaz, en La violencia sexual y y su representación en la prensa, hace un recorrido por diferentes estudios sobre la problemática de género (Fernandez Díaz:2003:22). En este camino sobre “las mujeres y los discursos mediáticos”, Fernandez Díaz cita estudios que se han dedicado a criticar “la frivolidad que caracteriza a todos los asuntos que se relacionan con las mujeres en los medios”. En el trato que se hace sobre las mujeres en los medios explica la autora que: “están condicionadas por la frivolidad, por elementos de apariencia y de aspecto con los que los demás las juzgan, porque la mujer sigue siendo, en primer lugar, su propia imagen, su propio reflejo. Y la prensa no es ajena a esta identificación, a este concepto.”

Para ejemplificarlo resulta oportuno citar el programa televisivo Indirecto, emitido por TyC Sports: de los más vistos canales de cable dedicado a los espectáculos deportivos. Dicho programa se emite de lunes a viernes de 16 a 18:30. Según lo escrito en el sitio web del canal: “Eduardo Ramenzoni y Diego Díaz presentan el día a día de todos los equipos de Primera División con móviles en vivo e informes especiales. Con la participación de Luciana Rubinska, German Bellizzi y Esteban Edul”.

Nos ocuparemos entonces de la imagen de la única mujer que ocupa un lugar entre la mesa de conductores del programa en piso. Se trata de un caso en que la prensa (un programa de radio de consumo masivo) le realiza una entrevista a Luciana Rubinska: la periodista-conductora del programa de TV que habla de fútbol.


Matriz de dominación masculina

Siguiendo lo mencionado sobre la relación que une a la frivolidad y a la mujer en los medios, resulta significativo mencionar que frente a la búsqueda: “TyC Sports. Luciana Rubinska” en el circulador masivo de videos Youtube, se ofrece como segundo mayor resultado el siguiente fragmento/diálogo radial, entre la periodista y conductora de Indirecto: Luciana Rubinska y los empleados de medios masivos/comunicadores: Gabriel Schultz y Eduardo “CabitoMassa Alcántara, reproducido originalmente durante el ciclo radial Basta de Todo, que se emite por la frecuencia radial F.M Metro 95.1, potencia de llegada masiva, y que se transmite en la franja horaria hegemónica de veinte horas semanales, de lunes a viernes de 14 a 18.

( http://www.youtube.com/watch?v=KCPkdurWi4Q ):

G. Schultz -...Y como todos los viernes tenemos una diosa en línea, no sólo es linda sino que le gusta el fútbol, es Luciana Rubinska. Hola Luciana. ¿Cómo estas? Aquí “Cabito” y Gaby.

Luciana Rubinska –Bien, muchas gracias por los alagos.

(...)

G. S -Te presento a Cabito: el de la papeleta.

Cabito –Quería saber si la masturbación o la autosatisfacción quedó en la adolescencia o te va a acompañar hasta el resto de tus días.

Luciana. R -Opción “B”

Cabito –Me parece muy bien, y hay aplausos. Tenemos dos enanos en la tribuna aplaudiendo.

(..)

Cabito –Colectora: ¿Nunca? ¿Alguna vez?

Luciana. R -“B”

G.S –Si: alguna vez. Vamos! Aguante el fútbol.

[Risas]

(…)

Cabito – ¿Tenés chiches?

L.R -No

Cabito –Nunca, nunca nadie te compro...

G.S – Disfraces... ¿alguna vez utilizó?

Luciana. R -Alguna vez

G.S –¿De qué?

Luciana. R –De colegiala

G.S –Uufff

(…)

Cabito -Amenazan a toda tu familia si vos no haces un trío. Te dejan a vos elegir: ¿nena y nene o dos nenes?

Luciana. R -Dos nenes...

[se escuchan aplausos]

Cabito –Dos nenes...

G.S -No se si aplaudir esta opción.

Cabito –Si, por ahí vamos los dos, gordo.

(…)

Cabito –Imaginate que una relación oral … imaginate una linea de subte que empieza en una terminal y termina en la terminal. Te bajas tres estaciones antes o llegas hasta al final de la....

Luciana. R -Depende a quien.

Cabito –Pero alguna vez llegaste al final de la línea de subte...

Luciana. R -Depende a quien.

G.S -La respuesta es “si”.

Cabito -La respuesta es “si” y te agradecemos tanto, porque con esto tiramos hasta el miércoles.

[Risas]


No me extenderé en explicar las marcas de la frivolidad con que se aborda la figura femenina, omnipresentes de forma explicita y sobresaturada en este audio radial.

“No sólo es linda sino que le gusta el fútbol”, afirma el comunicador de muchas horas al aire en televisión y radio (Gabriel Schultz). Matriz de dominación masculina mediante, esta frase afirma y reproduce una condición natural de la mujer; es decir, naturalmente por fuera de actividades consideras masculinas: una significación de la masculinidad asociada a la supremacía física de un género sobre el otro, considerado este último como el más débil.

De esta manera, los comunicadores/empleados de empresas de medios, interpelan a la trabajadora de prensa desde un condicionamiento a priori (el de someterse a un cuestionario) que juzga por apariencia y aspecto, “porque la mujer sigue siendo, en primer lugar, su propia imagen, su propio reflejo”, y porque “la prensa no es ajena a esta identificación” (op. cit. p23).


La exótica mujer en el espacio de mayoría masculina

Además, siguiendo las reflexiones que cita Natalia Fernandez Díaz, puede evidenciarse, del fragmento radial, la reproducción de la figura de la mujer como ocupante de un lugar exótico dentro de un ámbito considerado como naturalmente masculino. Así, se la interpela con probado énfasis como una mujer que, aparte de ser linda (la belleza como una función-femenina), entiende sobre fútbol (lugar que amerita, por su extrañeza de presencia femenina, un valor noticiable para la prensa). “La mujer, puesto que ha tenido un protagonismo ínfimo, cuando su situación cambia un poco, salta enseguida a las páginas de la prensa”(op.cit p23).


La reproducción femenina de mensajes masculinos

Vayamos en este trayecto de las problemáticas de género, hacia la reproducción femenina de mensajes masculinos. Al respecto, la profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, Natalia Fernandez Díaz, indagará sobre el papel de la mujer en el ámbito del mercado de trabajo (en clara desigualdad respecto al hombre), más específicamente de la profesión periodística.

En primer lugar, explica que la categoría de género está vinculada a un espacio de estatus y posición social. “Numerosos trabajos prueban que la cultura dominante en el ámbito laboral sigue siendo masculina, lo que conlleva que las mujeres que se incorporen a él hayan de adoptar valores, comportamientos y estilos masculinos si quieren ocupar puestos de responsabilidad (Martín Rojo y Gómez Esteban,1995)”. Dicho de otra manera, la mujer deberá jugar con sus propias cartas pero con un estilo, formas y valores sociales masculinos, que ordenan el mundo de modo tal que, siguiendo el ejemplo radial, la periodista Luciana Rubinska reproduce (contesta todas las preguntas de la papeleta sexual) esas formas para poder incorporarse en el ámbito laboral de dominación masculina.

Esto se puede hacer visible a partir de analizar la escala binaria en la que los conductores juzgan a su entrevistada. El aparato de juzgar actúa entonces por celebración (aplausos) y por su opuesto: el reproche o la desaprobación. Una desaprobación implícita, en el caso en que la entrevistada responda el cuestionario que invade la intimidad; desaprobación explícita, que supone el caso en el que la entrevistada se niegue a responder o a jugar a un ritmo propuesto por reglas masculinas.


Visión fetichizante y reducida de la sexualidad femenina

En Género, poder y discursos sociales, July Cháneton (2007:92) analiza los relatos sobre la mujer que se construyen en la prensa. Allí advierte que: “El punto de vista de la enunciación es masculino” en parte motivado por un tono humorístico “basado en la acostumbrada fetichización de la sexualidad femenina”. Tomando el caso analizado del programa Basta de Todo, se observa una retórica humorística en los conductores que entrevistan; esto es, un discurso articulado bajo formas y marcas del género humorístico, como lo son las risas motivadas por del uso de metáforas genitales (“colectora”) y metonimias sexuales (“llegaste al final de la línea de subte”; “¿tenes chiches?”).

Nos encontramos de esta manera frente a una visión que reduce: lo sexual a lo genital, lo femenino y la sexualidad femenina a una dimensión única: la de un objeto-fetiche. “Un lugar de enunciación androcéntrico”(Op.citp.p93). Es decir, una mirada masculina puesta en el centro del universo.


En síntesis

Podría decirse que la dominación masculina o matriz patriarcal se ve prolongada de modo tal, en los tiempos de la historia, que en tanto vivencia que preexiste, existe, se reproduce y habita en los sujetos sociales, no puede sino devenir natural. El mecanismo es efectivo: crecen las plantas, se pone el sol, cae una fruta madura y el hombre es superior a la mujer.

En palabras de Bourdieu, para abordar esta “relación social extraordinariamente común” debe entenderse “la lógica de la dominación ejercida en nombre de un principio simbólico conocido y admitido tanto por el dominador como por el dominado”.

De los ejemplos abordados y su articulación conceptual, obtenemos las huellas que ponen en evidencia una “relación social extraordinariamente común”, tanto que habita en los cuerpos (sujetos sociales) femeninos y masculinos sin distinción, mostrando el fenómeno que hace efectivo el desarrollo del mecanismo naturalizador: la particular relación por la cual el dominado reconoce el principio simbólico del dominador.

Se trata de una dinámica en la que una conciencia que domina necesita para existir de otra conciencia, sometida a aquella, que la reconozca. Este sometimiento es de naturaleza estructural, en tanto encuentra las formas -como lo hemos ejemplificado en este breve análisis- para reproducirse y prolongarse, hasta el extremo de imitar a la naturaleza y desvanecerse como producto de la historia.



Bibliografía utilizada


-Bourdieu, Pierre (2003): “La eternización de lo arbitrario”. En La dominación masculina. Barcelona, Anagrama.


-Fernandez Díaz, Natalia (2003): “Las ,mujeres y los discursos mediáticos”. En La violencia sexual y su representación en la prensa” Barcelona, Anthropos.


- Cháneton, July (2007): “Relatos y razones de los géneros” En Género, poder y discursos sociales. Buenos Aires, EUDEBA.


-Bernería, Lourdes (1987): “¿Patriarcado o sistema económico?” Una discusión sobre dualismos metodológicos”. En Mujeres: ciencia y práctica política. Madrid: debate, pp.39-59.


-Fragmento del programa radial Basta de Todo. F.M Metro 95,1. Emitido durante el año 2011. (Hasta el momento, el contador de youtube marca 3115 reproducciones).

http://www.youtube.com/watch?v=KCPkdurWi4Q

Diferentes maneras de manifestarse o diferentes maneras de reprimir, por Paula Vilches

Puente Pueyrredón ¿reclamos ilegítimos?:

1-En lo que respecta al primer video visto en clase acerca de los hechos ocurridos en Puente Pueyrredón, el tema puede ser definido como Caos y violencia. En el texto de Martín Iglesias “expresión pública, la figura del caos”, (extraído del libro Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación), se hace referencia a que la noticia se construye a partir del perjuicio que genera la expresión pública, no se pregunta quiénes participan, qué los lleva a realizar el corte ni la modalidad que emplean, se prefiere espectacularizar los hechos y dar cuenta del caos, desborde y violencia que imperan de acuerdo a la visión mediática.

Según la autora Sonia Hernández García, tomando a su vez a otros autores como Perceval Y Reguillo, “para que el proceso de exclusión sea posible es necesaria “una imagen del otro, y habiéndolo reducido previamente a uno solo”, es decir se requiere la imagen del homosexual, el cholo, el ladrón, el drogadicto, y quienes nos proporcionan una imagen de ellos son los medios. Pero en esta presentación de los hechos, que en realidad es una representación, “Lo que nunca se revela son las condiciones estructurales que explican, más allá de la anécdota, el drama de estos actores sociales, invisibilizando o neutralizando los mecanismos sociales que están a la raíz de las pequeñas o grandes tragedias individuales”; según mi interpretación de la cita puede entenderse como un conflicto de intereses entre medios y actores sociales, los primeros actúan con respecto a los segundos de acuerdo a su conveniencia.

2-No se puede decir que se lo ubica dentro de una sucesión de hechos sino más bien se habla de un enfrentamiento en el cual “la muchedumbre” estaba preparada para atacar y la policía frente a la provocación comienza a reprimir. En una parte de la cobertura de la noticia el periodista se refiere a “la chispa que la hizo detonar”, como algo que se dio en ese momento sin motivos aparentes, hechos que se desencadenaron mientras se producía la manifestación y no tenían procedencia; Esteban Rodríguez en su texto “Cubriendo la noticia” hace referencia a la descontextualización que se produce en el armado de las noticias, “relevar la noticia desentendiéndose de las condiciones sociales y culturales, es decir, postulando la realidad más allá de la historia”.

3-Los protagonistas son caracterizados como piqueteros o muchedumbre, en un principio, ya que la noticia se va formando con el correr del tiempo y quienes fueron una muchedumbre enardecida luego cuando son reprimidos, se transforman en “víctimas que se multiplican y cubren Avellaneda”, (según palabras del propio movilero), en militantes, de acuerdo a la frase que utiliza Julio Bazán : “por la espalda le entraron al militante para que no pueda levantarse jamás” dando a entender que murió atacado por la espalda sin poder defenderse, como un inocente y no como un piquetero armado con palos y con la cara tapada (como se lo caracteriza en un principio), murió en pos de todas las personas que allí estaban, se convirtió en un mártir con su muerte.

Por otro lado está la policía identificada como desfile de fuerza en un primer momento esperando su intervención y luego mostrada como violenta, ineficaz, represiva, ridiculizada por lo sucedido en el hall del hospital donde se encontraban los heridos, vulnerable ya que el comisario Franchiotti es atacado a la vista de todos y como vengativa dado que luego de ello arman un operativo para detener a quienes estaban en el hospital aguardando por los heridos (“todos piqueteros”).

4-Considerando que gran parte de los hechos nos llegan por boca de un periodista como Julio Bazán se puede decir que el enunciador se parece más a un narrador de una película que a un movilero, ya que le agrega cuotas altas de dramatismo y frases cuasi metafóricas.

5-No es tan evidente la forma de dirigirse al televidente se apela a causar impresión mediante la imágenes, generar impacto visual, recurrir a la emoción o a tomar partido ante los hechos, es decir, lo que hacen los piqueteros está mal y la policía debe proceder e intervenir para liberar la circulación; lo que plantea Esteban Rodríguez en su texto es que “a nadie se le ocurrió, en ningún momento, postular al cordón policial que se interpuso entre los manifestantes como una provocación que estaba para romper la movilización que inmediatamente después sería emboscada con un operativo planificado...”.

6-Según el texto de Martín Iglesias “un argumento repetido hasta el cansancio en los diarios y la t.v es el que sostiene la inconstitucionalidad de los cortes de ruta por vulnerar los derechos de los demás”. La ley se caracteriza como la defensora de la ciudadanía, ciudadanos no son los piqueteros, encapuchados que reclaman por trabajo y comida sino los que ya poseen un trabajo y no pueden llegar a él por causa de los primeros. En este caso se hace una primera apreciación sobre las fuerzas policiales como resguardando la seguridad y en un segundo momento como los culpables de las muertes de Maximiliano y Darío.

7-Se hace una reflexión de tipo general pero de los hechos ocurridos, (es decir de los asesinatos de los jóvenes), no por que sucedió la manifestación, quienes participaron, que reclamaban o el accionar de la policía; esto se da luego de llamarlos piqueteros después de la muerte adquieren el carácter de personas con rostro, nombres y objetivos.

Estación Castelar ¿Locura Colectiva?:

1-El tema del que se informa varía a cada momento de acuerdo al medio se colocan diferentes titulares, según Todo Noticias “llegó la policía a la estación”, “intentan despejar las vías”, “Mucha gente y mucho descontento”, para América 24 antes del incendio de los vagones los pasajeros estaban indignados, luego la movilera discute con una pasajera sobre el modo que tienen de proceder los que se encuentran en la estación y llega a la conclusión de que no es entendible tanta violencia.

Para C5N los titulares alternan entre “tensión en la estación” “la gente quiere viajar y no tiene como hacerlo”, hasta “incendian vagón” o el más llamativo “locura colectiva”; incluyendo la música de fondo tal como si fuera una película más el helicóptero del canal que sobrevuela la zona; de lo cual puedo desprender la siguiente reflexión: debemos tener en cuenta ¿Quién nos habla? como afirman los autores Teijeiro, Farré y Pedemonte en el texto, “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche”, dentro del macroenunciador que es el programa “...este habla por medio de múltiples signos tales como, el sobreimpreso elegido, la música añadida, la edición de la nota, el espacio-tiempo dedicado al tema, las fuentes escogidas, etc.”. Todos elementos fundamentales que le asignan importancia o no al tema en cuestión.

2-En ningún momento se intenta profundizar acerca de lo que está sucediendo, tanto los movileros como los periodistas que se encuentran en el canal se van informando de acuerdo al momento, se juzgan los hechos como si se tratara de cualquier persona viendo la televisión en su casa y no profesionales, no se llega a un análisis profundo, sí se compara con el caso de Haedo, es lo que Rodríguez denomina pereza intelectual: “cuando se dice que las cosas son siempre iguales que lo que ocurrió hoy es igual a lo que sucedió ayer...”,situación en la que tampoco se determinó que fue lo que ocurrió.

Cuando en conversación telefónica con Gustavo Gago, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones Externas de TBA este afirma “no estoy justificando a los usuarios. La empresa no tiene nada para autocriticarse”, de alguna manera se están ignorando las causas y problemas que existen en el servicio hace ya mucho tiempo y buscando por parte del medio la oposición entre los discursos de los pasajeros y el de la empresa.

3-En un principio son pasajeros indignados que quieren viajar y luego en aproximadamente dos horas son transformados en vándalos a los que es necesario reprimir o encarcelar. La policía se hace presente casi por el reclamo a gritos de los periodistas que titulan “no hay un solo detenido”, o que repiten la policía no aparece, en varios canales a la vez.

Emerge la policía y los titulares se van modificando, “avance de la policía”, “recuperaron las vías” y el alivio generalizado se hace presente.

4-El o los enunciadores tienen un lugar principal, protagónico sobre todo la movilera de América 24 que discute con una pasajera imponiendo, porque en definitiva ella es quien conserva el micrófono, su punto de vista; según Esteban Rodríguez “las preguntas no están para “preguntar” sino para corroborar la opinión que tiene el periodista y el medio...”. O también es el caso de la cronista de C5N que como afirma Rodríguez en una tendencia a la autorreferencialidad, a asumir el centro de la noticia se posiciona como protagonista ocultando cualquier otro punto de vista que no sea el de ella misma”, esto es evidente ya que la única persona que habla es ella.

Por otro lado Crónica se coloca del lado de los pasajeros, de quienes necesitan ir a trabajar, de quienes pierden el presentismo, se oyen diferentes voces y el movilero cede en parte su lugar para que se escuchen.

5- Se apela al televidente incentivando a la acción mediante una transmisión ininterrumpida casi como si se tratara de una novela o una película de ciencia ficción manteniendo la tensión y el suspenso, todo el tiempo que sea posible.

6- La ley se caracteriza como lo necesario para mantener el orden, en esa situación descripta por C5N como de “locura colectiva”, se llama a la acción, a la intervención de la fuerza para frenar el caos; pero en relación al caso anterior ,(de puente Pueyrredón), me pregunto qué hubiera sucedido si la policía llegaba y comenzaba a disparar contra los pasajeros que en realidad a esta altura eran un grupo organizado de personas cuyo objetivo era destruir el/los tren (para los diversos canales), ¿en qué se hubiera transformado el discurso periodístico si desde un primer momento se pedía por la policía?, seguramente se hubiera juzgado el accionar como negativo y tratado al herido o al muerto como un pasajero que sólo quería llegar a su trabajo.

7-A mi entender no se reflexiona en ningún momento sobre el tema de la violencia en profundidad; la juzgan desde un lugar muy cómodo, tanto movileros como periodistas en el estudio se encargan de discriminar que esta bien de lo que está mal y reclamar para que los paren, los repriman, encarcelen, pero jamás se preguntan o cuestionan luego de los hechos que fue lo que sucedió.

Mientras analizamos este caso ocurrido en 2009 suceden los mismos hechos en mayo de 2011 y dado que “surgieron otros temas” el tratamiento desde los medios fue nuevamente fugaz.

Bibliografía:

· Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: expresión pública, la figura del caos”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo N° 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

· Álvarez Teijeiro, Carlos, Farré, Marcela y Fernández Pedemonte, Damián (2002): “Representación social de los sujetos de la protesta en Azul Noticias y Telenoche (diciembre 2001). En Medios de comunicación y protesta social. Buenos Aires, La Crujía.

· Hernández García, Sonia (2002): “Un acercamiento a la nota roja: la inclusión y exclusión de las clases vulnerables”. En www.saladeprensa.org, 45, julio, año IV, Vol.2.

· Rodríguez, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas en la representación de la protesta social”.

Violencia, Medios de Comunicación y Guerra, por Mariana Ortega

Para abordar las temáticas de la Unidad II, “Violencia y Sociedad”, trabajaré con un artículo periodístico sobre la guerra en Irak, o mejor dicho sobre la guerra de EEUU contra Irak, el cual me provee de material para tratar esta problemática desde los textos vistos en clase. Dicho articulo, se tituló: “Obama anunciará hoy el fin de la guerra en Irak”, y fue publicado el 31 de agosto de 2010, por el periódico matutino La Mañana de Neuquén. En el mismo, anexado al final del ensayo, hace referencia en un par de párrafos al presunto retiro de las tropas de Estados Unidos en Irak y refieren de manera acotada los motivos de la invasión y de su finalización.

Como bien sabemos, los medios de comunicación basan buena parte de su información de noticias sobre los conflictos internacionales que suceden en todo el mundo. Tal como lo plantea Carlos Zeller la Guerra, es un tema central de la información periodística, ya que como en todo conflicto, los actores se enfrentan por intereses económicos, políticos y/o geográficos. Sin embargo, la forma en que los medios abordan esta problemática, no siempre se caracteriza por la intención de informar, en muchas ocasiones sólo buscan el alto impacto en la audiencia y la venta a través de la formación de una opinión y de una realidad meramente construida y muchas veces falseada, como se especifica en el articulo periodístico, respecto de las ideas al iniciar el combate bélico, titulado “Operación Libertad para Irak”, en el 2003: “la guerra en Irak, buscó derrocar a Saddam Hussein, restituir la democracia y destruir las armas de destrucción masiva que eran entregadas a los terroristas”. Esta justificación que se utilizó para invadir un país, posteriormente se mostró como falsa. Se comprobó que no existían las pretendidas armas de destrucción masiva, ya que luego de la invasión, el Grupo de Investigación en Irak llegó a la conclusión de que Irak había terminado sus programas para desarrollar dichas armas en 1991. Además, la muerte del líder iraki Saddam Hussein, viene a ser justificada por los Estados Unidos, ya que según ellos él habría cooperado para la realización del atentado a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, no pudieron hallar pruebas de que existiera una relación de cooperación entre Saddam Hussein y Al Qaeda. Los medios de comunicación difundieron primero todas estas noticias como reales, verdaderas y después, pasado el tiempo sin hallar pruebas, tuvieron que desdecirse. Como menciona Penalva, en la guerra, a través de la propaganda como el medio más eficaz para legitimar la violencia, se difunde una versión parcial de la realidad y el falseamiento de la misma, ya que aparte de estas versiones falsas, Estados Unidos también justifico su invasión a partir de las siguientes afirmaciones: el apoyo financiero de Irak para las familias de terroristas suicidas palestinos, violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno iraquí y propagación de la democracia. Para la difusión de estas versiones, los gobiernos, en este caso el de EEUU, disponen de medios afines y silencian a los medios opositores. Dice Penalva que “la propaganda es un viejo recurso que funciona actualizándose sobre nuevos enemigos para justificar intervenciones en todo el planeta”. Además del consentimiento de la población, también se consigue su activa participación en la lucha, como señala el artículo “participaron más de un millón de uniformados estadounidenses”. Sin embargo, el artículo omite cuantos soldados irakies participaron del conflicto, cuantos civiles fueron muertos y cuantos uniformados estadounidenses perecieron en el campo de batalla. Esto nos proporciona sólo una versión parcial de dicho conflicto. Tampoco se explican las verdaderas raíces del conflicto ni las relaciones que históricamente se desarrollaron entre oriente y occidente que en muchos casos se encuentran en la pobreza, la desigualdad y la marginalidad.

Como se viene sosteniendo los gobiernos necesitan crear una imagen negativa del adversario, desmoralizarlo, y los medios de comunicación cumplen a la perfección esta tarea. Para lo cual muchas veces, exageran la amenaza real que determinados clases sociales o grupos “delincuentes/ terroristas”, tienen para la sociedad, generando preocupación y muchas veces pánico, viendo en el “otro”, distinto a uno, un enemigo racial, potentemente destructor y asesino. La información disponible refuerza los estereotipos occidentales y desvía la atención del público hacia las manifestaciones más impactantes del conflicto. Esto lleva a demandas sociales que exigen al poder establecido protección, como son las demandas en nuestro país y en cualquier otro, bajo el rotulo de “mayor Seguridad”. En el caso de la guerra en Irak, se podía ver claramente cómo luego del atentado a las Torres Gemelas, la sociedad en general sentía un importante temor a cualquier individuo perteneciente al Islam. Ya que los medios locales de EEUU o la mayoría de los medios de occidente en general, exacerbaban las diferencias étnicas. Sin embargo, no todos los terroristas son musulmanes ni todos los musulmanes son terroristas. Esto lleva como dice Penalva a caracterizar los conflictos como puramente étnicos. El autor, señala que el etiquetamiento es unos de los principales recursos de la persuasión y de la violencia cultural. Esto sucede con frecuencia dada una visión parcial y estereotipos creados por los medios de comunicación, que degeneran y distorsionan la realidad. Como señala G. Gerbner, desde la guerra civil, los antagonismos de clase, expresados en términos raciales, sexuales e incluso religiosos, dominaron los conflictos en Estados Unidos. Los medios de comunicación fueron utilizados por el gobierno para crear y promocionar una imagen del adversario afín con su campaña belicista.

Panalva, aporta a esta problemática el planteo de la violencia representada y de la sobrerrepresentación de la violencia difundida a través de los medios. Dice que en este tipo de coberturas se habla más de la violencia generada en el campo de batalla que de la resolución de dichos conflictos, y dice que si se tiene en cuenta que muchas veces los conflictos se resuelven de modo no violento se deduce que en los medios se produce una sobre-representación de la violencia. También lo menciona G. Gerbner cuando asegura que hay pocos estudios sobre la atención que presta la prensa a las cuestiones de la paz y la guerra.

Los autores explican que esto sucede porque así lo exige la mercantilización de la información, por la búsqueda de una respuesta emocional del público a través de la preferencia por las imágenes violentas bajo la dictadura del tiempo real. Esto pude verse claramente en este conflicto en la ejecución del líder Saddam Hussein y la exhibición reiterada de su cadáver en los noticieros y en todas las portadas de los diarios del mundo. Lo mismo ocurre cuando algún medio (noticiero o periódico) publica imágenes de los desastres que producen las guerras en la sociedad civil o lo que dejó la guerra, como enfermedades, síndromes y discapacidades. Es lo que Penalva denomina “Efecto CNN”, la apelación al “humanitarismo”, la preferencia en la inmediatez de la imagen, el afán de los medios de comunicación por buscar y mostrar imágenes de alto impacto, cuando en la realidad, la imagen sola no es capaz de explicar las raíces económicas, sociopolíticas y culturales de los conflictos bélicos. Estas situaciones reiteradas por los medios, llevan a distorsiones que privan al conocimiento del ciudadano del contexto y en la que los destinatarios sólo se quedan con la imagen de las sociedades irracionales y con el sentimiento humanitario de compasión por las victimas. Esto también es usado por los gobiernos enfrentados para desligar responsabilidades y ganar adeptos a sus posturas, consiguiendo el apoyo de los ciudadanos y aliados de otros países.

Si bien es verdad que hoy existe una mayor conciencia en la población en general, acerca del conocimiento de derechos y libertades de los ciudadanos y de las resoluciones pacificas de los conflictos, no se puede negar que la manipulación desde los medios de comunicación también existe, y que hay enormes intereses políticos y económicos detrás de estos poderosos aparatos ideológicos, mucho más aún cuando se debaten intensos intereses como los yacimientos petrolíferos que posee el país de Irak. Los autores abordados opinan desde distintos lugares que en la guerra el análisis que realiza el periodismo es incompleto e inconsistente, dominados por la lógica comercial de la oferta y la demanda, están más atentos al foco del conflicto, que a la resolución de problemas. Lo que se plantea acá es que lugar deben ocupar y que función deben cumplir periodistas y medios de comunicación. Sin intentar ir demasiado lejos acerca de la ética periodística, opino que en cuanto a la función del periodismo que considera a la sociedad constituida por ciudadanos merecedores de información completa, veraz y adecuada sobre estas problemáticas, sostengo que como profesionales deben alejarse de la inmediatez de la imagen, de la dictadura del tiempo real, de la mercantilización de la información y de vez en cuando atender las dimensiones ausentes de la noticia, porque tal vez ahí se encuentre la explicación o por lo menos algunas causas que llevan a ese modo de enfrentamiento, más cercano a problemas estructurales como la pobreza, la exclusión y la desigualdad de las poblaciones afectadas.

Bibliografía Consultada

Penalva, Clemente (2002): “El tratamiento de la violencia en los medios de comunicación”.Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, nº 10, pp. 395-412.

Gerbner, George (1990). La violencia y el terror en los medios de comunicación de Masas (fragmento). París, UNESCO.

Zeller, Carlos (2007) “La representación periodística de la violencia y de la desigualdad social”. En www.portalcomunicación.com

http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2010/8/31/81584.php

“Info-mercancía” e industria del caos: El rol de los medios de comunicación masiva en la representación de la protesta social, Luciano López Baltare

Para reflexionar sobre esta temática, nos posicionamos en un espacio que requiere algunas definiciones básicas. En primera instancia, hablar de “mercancía” e “industria” ya propone un enfoque: estudiar un aspecto de los medios de comunicación masiva ligados con su accionar en el mercado. Es en este sitio, donde se pretende analizar la presencia supuestamente excesiva de representaciones de violencia.

Según Clemente Penalva[1], “parece ser el mercado el que explica, por razones de supuesta hegemonía del consumidor, la aplicación del modelo de entretenimiento (…) a todos los contenidos y géneros mediáticos”. Esta afirmación, intenta dar una explicación al salto cuantitativo que las escenas de violencia vienen demostrando en los medio masivos de comunicación.

Según esta lógica, en una sociedad capitalista, los medios (en tanto empresas lucrativas) deben competir con sus semejantes amarrados a las mismas reglas que el mercado impone para cualquier otro ámbito de la economía. En este marco, se suele explicar que la escalada de violencia mediática, se debe a una igual escalada en la demanda de la misma (la TV le da al espectador lo que este quiere ver).

Existe lo que los estudiosos denominan el fenómeno de “atracción”, que estaría motivada, en el caso de la violencia, por una necesidad de emociones fuertes, y una mirada morbosa que se satisface con este tipo de imágenes.

La ecuación del mercado vendría a completarla la pauta publicitaria, que es la que sostiene esta estructura mercantilista de los medios masivos. Exige mediante la dinámica de poner/sacar su pauta publicitaria la supremacía de ciertos contenidos, por encima de otros.

A su vez, los medios tienen una doble necesidad que redunda en las características de la violencia representada. En primera instancia una necesidad de “economía política”, los medios masivos requieren cierto esquematismo en sus productos. Esto los vuelve más baratos y fáciles de ser reproducidos (relación con la producción en serie), y además, aquí la segunda cuestión, los vuelve de lectura universal. Generan un pacto de lectura con sus seguidores, de modo que se hacen más fácilmente vendibles en los mercados internacionales.

Penalva plantea que aún los noticieros se ven gobernados por la lógica del entretenimiento, y que abunda en ellos la representación y la sobre-representación de la violencia, configurando de este modo un tipo de información mercantilizada. Existe en ellos, un predominio de lo acontecimientos negativos, pero abordados de manera tan dinámica, que no posen profundidad alguna, ni voluntad de representar de manera compleja y completa los conflictos (amén de no mencionar las posibles soluciones, y muy pocas veces las concretas).

Esta breve descripción del los motivos que encuentran los medios masivos de comunicación a la hora de construir ciertos recortes sobre la realidad, o darle cierto formato a su ficciones, debe ser complementada con una mirada más aguda y pormenorizada de los mecanismos que estos utilizan a la hora de configurar una realidad particular. Esto esta íntimamente ligado con ciertos prejuicios de clase y con la necesidad de estas de mantener un statu quo en la sociedad que se despliegan.

En este sentido, Martín Iglesias[2] hace un interesante relevamiento en los diarios La Nación, Clarín y Crónica intentando ver los diferentes modos en que los medios masivos representan la creciente aparición de movimientos sociales con reclamos particulares. En torno a este nuevo sujeto social, estos diarios[3] (y se podría pensar en sus correlatos televisivos y radiales) construyen una imagen particular, intentando deslegitimar su accionar y sus reclamos.

La figura aquí evocada es la del “caos”. Construyen las intervenciones en el espacio público desde el perjuicio que ésta genera, eso pareciera ser lo noticiable. De este modo, se dejan de lado los aspectos más importantes de la manifestación, que serían: quién reclama, qué reclama y por qué lo hacen por estos medios.

Utilizan esquemas de análisis apoyados en el prejuicio de clase, que contribuye a demonizar al sujeto manifestante y a espectacularizar el perjuicio que la manifestación causa, con el fin de deslegitimar el conflicto.

Algunos de los argumentos recurrentes en estos operativos son: la proliferación de adjetivo descalificativos que rodean a la figura del sujeto manifestante (produciendo así, de manera forzada, una cadena significante que los asocie con la ilegalidad), la utilización hasta el hartazgo del argumento sobre la “inconstitucionalidad de los cortes” por vulnerar el derecho a circular del resto de los ciudadanos (no se tiene en cuenta aquí que los derechos sociales son vulnerados constantemente y con anterioridad al reclamo. De hecho, esta violación suele ser el motivo de los mismos), el empleo de la dicotomía civilización/barbarie, con el fin de animalizar al protestante, de degradarlo hasta lo más bajo en la escala social, etc.

Haciendo referencia a esto último, e intentando complementar la visión que justifica este modus operandi de los medios masivos desde su inserción en el mercado capitalista, sería pertinente mencionar algunos de los conceptos de Marcelo Pereyra[4] que resaltan la dimensión política de los discursos mass mediaticos. El autor dice que “Los discursos informativos pueden ser entendidos como relatos de control social en la medida en que naturalizan el accionar represivo de las agencia policiales y judiciales”, pero también pueden pensarse como “dispositivos de exclusión simbólica de los sectores sociales marginados”.

Esta propuesta, que encabeza su texto, nos da otras herramientas para hacer una lectura crítica del mensaje de los medios masivos, que resalta la necesidad de historizar los procesos en los que se ven inmersos los conflictos sociales (es decir, reponer toda su complejidad, sumando matices, voces, etc.) para una mejor comprensión de lo fenómenos.

Pereyra también encuentra en las representaciones mediáticas de la protesta social, la utilización de la figura del caos, y una construcción de la misma desde lo efectos y no desde las causas. A esto se le suma una despolitización total del conflicto. Y agrega que también “las distintas agencias del Poder sancionan la protesta. El Poder Judicial (…) en vez de proteger a los manifestantes es el primero en hostigarlos. También son cuestionados por políticos y funcionarios gubernamentales. Aún cuando durante la protesta la violencia se suele desatar a partir de represión, jueces, funcionarios y medios asignan únicamente el carácter de violentos a los piqueteros”.

Esta actuación de los medios masivos que estigmatizan a ciertos sectores y sus modos de hacer visibles sus reclamos, sumado a una sobre-representación constante de la misma, produce un estado de alarma constante en la sociedad. Este efecto, hace percibir al delito como constitutivo de lo cotidiano[5].

Si bien no esta directamente relacionado con el relato tal lo viene siendo construido, vale la pena mencionar el trabajo de Sonia Hernández García[6], y su análisis de la ubicación de la información en los medios como correlato de la segregación en el plano socio-económico.

Dice la autora que la ciudad es un gran discurso de la segregación. Todos los grandes centro urbanos generan sus zonas prescindibles (con esto hace referencia a un gran número de personas que se encuentras fuera del sistema o en sus límites, gente que vive entre la sobrevivencia y el delito). Y encuentra que este mismo mapa de situación se ve configurado en el modo en que lo medios de comunicación distribuyen las noticias, en el modo en que son dispuestas dentro de los diarios, los noticieros, etc.

Hernández García también resalta la utilización de los medios de la estigmatización del otro, de la exclusión de su voz (dando un relato único sobre los acontecimientos), de modo que prefiguran una imagen distorsionada de los demás. Nunca revelan las condiciones estructurales de los fenómenos sociales. Se da aquí una situación paradójica, los medios de comunicación masiva, en algunos casos incluyen, pues dan visibilidad a las protestas o a diferentes acontecimientos, al mismo tiempo que excluyen, pues desde su óptica estigmatizante contribuyen a reforzar los prejuicios cotidianos que recaen sobre grupos étnicos, sociales, religiosos, etc.



[1] Penalva, Clemente (2002): “el tratamiento de la violencia en los medios de comunicación”. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, nº 10, pp 295-412.

[2] Iglesias, Martín (2005): “Unidad temática: expresión pública, la figura del caos”, “Recorridos de sentido” y “Aportes para un debate necesario”. En Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de Trabajo Nº 57. Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

[3] En este caso debe hacerse una salvedad. Más adelante en el texto, Iglesias menciona que el caso de Crónica es un tanto diferente. Si bien, en el caso que analiza, publica en tapa desde el prejuicio, abonando a la estigmatización de los grupos manifestantes, y reforzando la figura del caos que suelen presentar los otros diarios, el tratamiento de la noticia hacia el interior del mismo es más sensible a rescatar datos específicos que aportan a la comprensión del fenómeno desde otros aspectos.

[4] Pereyra, Marcelo (2005): “La criminalización mediática”. En UBA: encrucijadas, Nº 35: bueno Aires, Universidad de Buenos Aires.

[5] Para ejemplificar esto, Pereyra relata el caso de estigmatización de algunos barrios de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires.

[6] Hernandez García, Sonia (2002): “Un acercamiento a la nota roja: la inclusión y exclusión de las clases vulnerables”. En www.saladeprensa.org, 45, julio, año IV, vol. 2.

La cobertura de la protesta social: ¿periodismo objetivo o subjetivación periodística?, por Mauro Parra

Un tema recurrente que surge de la cobertura que un sector mayoritario de los medios de comunicación hace de los sucesos de protesta social es si en verdad estos informan de forma objetiva o bien forman parte de lo que algunos autores denominan criminalización de la protesta, entendida como una de las formas para evitar la politización de lo social, es decir, para evitar pensar lo social desde el conflicto.[1] Para desentrañar esta problemática, se expondrán los recorridos conceptuales que distintos autores hacen en relación a este tema y que permiten reflexionar acerca del fenómeno de la protesta desde un paradigma del conflicto, siguiendo el planteo de Esteban Rodríguez.

El análisis parte de la visualización de dos videos que exhiben, por un lado, lo que se conoce como la “Masacre de Avellaneda” y, por otro lado, el seguimiento minuto a minuto de los acontecimientos ocasionados por el corte en el servicio de los trenes en la estación Castelar.

Un primer aspecto a tener en cuenta alrededor de los hechos de violencia es la manera en que estos son contextualizados. En muchos medios se tiende a asociar problemáticas que a veces presentan características similares y que en otros se trata de fenómenos irreconciliables porque los protagonistas no son los mismos y las causas que les dieron origen son distintas. La acción de asociar distintos fenómenos bajo una misma mirada genera el sobredimensionamiento de los acontecimientos, dando como resultado una representación distorsionada de la realidad. En el caso de los dos hechos de protesta analizados lo que se observa es, siguiendo a Penalva, una “sobrerrepresentación de la violencia” por parte de los medios de comunicación que responden a la exigencia de la progresiva mercantilización de la información. “Los medios de comunicación tienden a exagerar el verdadero peligro que determinadas clases o grupos (delincuentes, terroristas) tienen para la sociedad.”[2] Es un mecanismo de argumentación utilizado por los medios de comunicación que busca conmover y/o conmocionar al espectador. El peligro de espectacularizar hechos que son violentos consiste en la imposibilidad de inteligir la naturaleza del acontecimiento. En el caso de la protesta que tuvo lugar el 26 de junio de 2002 en las inmediaciones de la estación ferroviaria de la ciudad de Avellaneda, los grupos piqueteros integrados por movimientos de trabajadores desocupados que reclamaban un aumento general del salario, la duplicación en el monto de los subsidios para los desocupados, entre otras reivindicaciones, sus protagonistas fueron estigmatizados por los periodistas de Clarín que cubrían los hechos acusándolos de desestabilizar el orden social. En un primer momento, se los posicionó como los sujetos violentos que irrumpieron como una muchedumbre embravecida, armados con palos, piedras y gomeras provocando el caos social. Este es, siguiendo a Pereyra, “un dispositivo de exclusión simbólica de los sectores sociales marginados”[3] que ya han sido excluidos económicamente en la Argentina y apartados de la vida política, criminalizando y sancionando su acción de protesta. Tanto Iglesias como Teijeiro dan una idea de cómo la narración que los medios hacen de los sucesos de movilización social construyen un imaginario de desborde social, una situación de caos. Por ejemplo, el análisis que Iglesias hace de las editoriales del diario la Nación enfatiza el proceso de deslegitimación de la protesta que lleva a cabo el periódico, presentando a los piqueteros a partir de la recuperación de la antípoda civilización-barbarie postulada por Sarmiento allá por el siglo XIX y describiendo a estos actores como salvajes, conducidos por su irracionalidad y constituyéndose así en enemigos de un orden social constituido.[4]

Otro elemento fundamental a tener en cuenta para entender la cobertura mediática de hechos violentos consiste en identificar el lugar desde el cual el enunciador relata los hechos. La propuesta de Rodríguez supone la idea de un periodismo que reponga la historicidad de los fenómenos, es decir, desde un paradigma del conflicto que inscriba a la realidad en la historia. En su lugar, lo que acontece tanto en los relatos del corte del Puente Pueyrredón como así también de la protesta de los usuarios en la estación Castelar es “la subjetivación del periodismo de consenso”[5], lo que supone pensar a la sociedad desde la legalidad de turno, sin dar cuenta de las desigualdades sociales y descontextualizando la realidad de la historia. Así, el periodista convierte a la noticia en un espejo de su subjetividad, exagerando el sentido de los acontecimientos y cautivando al espectador a partir de su narración sobrecargada de dramatismo. Es el caso del periodista de C5N que hace un llamado a la reflexión y dice “¡Ah, están tocando la bocina! A ver si nos entendemos, la formación está siendo conducida por los pasajeros”, cuando lo que mostraban las imágenes era un servicio totalmente detenido.

En relación al rol desempeñado por los periodistas y los movileros en la cobertura de la protesta social, resulta ejemplificadora la sentencia que enuncia Rodríguez en relación a la manera en que concibe al periodismo moderno: “El periodismo contemporáneo no es un periodismo sobre el saber, sino sobre el poder; no se abordará solamente la búsqueda de la “verdad”, sino que tratará de “presionar”, imponer sanciones (…). Esto último se relaciona con la caracterización que los periodistas hacen de la ley y en qué actores la ven representada. En la protesta piquetera, la ley está representada, en un primer momento, en las fuerzas policiales a las que se dirige el periodista de canal 13, Julio Bazán, como “la autoridad con hidalguía y decisión venía a dar un escarmiento.” Dos días más tarde, y ante la evidencia de que Maximiliano Kosteki y Darío Santillán pertenecientes al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Guernica y el MTD Lanús, respectivamente, habían sido asesinados producto de la represión con balas de plomo por un operativo conjunto entre la Policía Federal, la Policía Bonaerense, la Gendarmería y la Prefectura, el medio se vio obligado a condenar el asesinato comandado por el comisario inspector Francchiotti y calificar de “inoperantes, incapaces y criminales” a quienes habían sido responsables de aquellos homicidios. Es decir, en un primer momento se trataba de “La crisis que causó dos muertos”; la violencia se localizaba en los manifestantes y la policía cumplía su deber para restablecer el orden y así proteger a los ciudadanos comunes que transitaban por esa zona y sufrían el efecto de los gases lacrimógenos. Al final (tan sólo dos días después), la policía desplazó a los manifestantes como los responsable de los hechos violentos. Algo similar ocurre en la protesta de los usuarios de la línea Sarmiento que, en un primer momento, eran representados como las víctimas de un nuevo desperfecto en el funcionamiento del servicio del ferrocarril y tanto periodistas como movileros argumentaban que el descontento era producto de una situación cotidiana que debían padecer los pasajeros quienes llegaban tarde a sus trabajos perdiendo el presentismo. Los periodistas reconocían su enojo y se preguntaban si la empresa les devolvería el dinero del boleto a los usuarios. Sin embargo, esta lectura de los hechos no profundiza las causas estructurales que ocasionan las demoras y las deficiencias en la prestación del servicio y se limitan a cuestiones superficiales como la devolución del dinero al usuario. En un segundo momento, cuando se producen los incendios de las formaciones, los pasajeros pasan a ser condenados como los responsables de que el servicio no pueda ser restablecido. En este sentido, el relato exaltado de los periodistas y movileros es acompañado por un llamado al orden. El periodista de TN le pregunta al movilero “¿sigue sin haber presencia policial?”, como también lo hace su colega de C5N “Ya van dos horas y la policía no aparece.” En este sentido, y con un ánimo exultante frente a la llegada de la policía, el periodista de C5N comienza a preguntarse si por los hechos de “vandalismo y los incidentes hay algún detenido”. En este momento, lo que se observa es una asimilación de la protesta con el delito y lo que en un principio fue descripto como una protesta espontánea pasó a representar un mecanismo racional de protesta donde se afirma que los que participan de los destrozos “tienen conocimiento de cómo hacer que la violencia crezca.”

La noticia, así, deja de ser un reflejo de la realidad y se convierte en un espejo de la subjetividad del periodista. Es además acompañada por herramientas audiovisuales que ayudan a adornar el relato de ficción mediante el montaje de imágenes, dividiendo la pantalla y mostrando la “explosión de la furia de los pasajeros” con imágenes en vivo y grabadas y con una música de guerra que tanto en la protesta de los trabajadores desocupados como en la de los pasajeros del tren crea un clima de tensión que impide una comprensión de los acontecimientos fundamentada en argumentos que busquen convencer, y más bien suponen la idea de un estereotipo que iguala pobreza con violencia. “A base de repeticiones frecuentes se configura la imagen del pobre delincuente y violento, en varias ocasiones adicto, provocador del caos.” (Hernández)[6] La imagen del hombre bebiendo una bebida alcohólica es un ejemplo claro de lo que intenta explicar Hernández, dando la idea de que el hombre no busca solucionar el problema que lo aqueja, sino que se ajusta al prejuicio del movilero que sostiene que las manifestantes se están divirtiendo, ocultando a los verdaderos responsables del mal funcionamiento de los trenes, es decir, las empresas concesionarias del servicio de los ferrocarriles que no invierten en el mantenimiento de las formaciones y de las vías. “(…) El movilero es alguien que mueve la realidad hasta aproximarla a su imaginario.”[7]

Para terminar, en los relatos también pueden rastrearse marcas reconocibles de la apelación al televidente. El caso más explícito es el de TN que convoca a sus televidentes a través de la sección “TN y la gente” para que suban sus videos o fotografías desde el lugar de los hechos. También existe una intención de la movilera de C5N de generar empatía con los televidentes al señalar que el mal funcionamiento de los trenes es cuestión de todos los días y que “la gente necesita viajar.” Una última marca consiste en los videograph que permanentemente describen a los sucesos de índole “Urgente”, lo cual convoca a que el televidente se quede frente a la pantalla siguiendo los últimos episodios, que en muchos casos no son más que la repetición de las imágenes grabadas.

Bibliografía

- IGLESIAS, Martín (2005): “Unidad temática: expresión pública, la figura del caos”, “Recorridos de sentido” y “Aportes para un debate necesario”, en Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de trabajo n°57, Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

- HERNÁNDEZ GARCÍA, Sonia (2002): “Un acercamiento a la nota roja: la inclusión y exclusión de las clases vulnerables”, en www.saladeprensa.org, 45, julio, año IV, Vol. 2.

- PENALVA, Clemente (2002): “El tratamiento de la violencia en los medios de comunicación”, Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social n° 10, págs. 395-412.

- PEREYRA, Marcelo (2005), “La criminalización mediática”, en UBA: encrucijados, n°35, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires.

- RODRÍGUEZ, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas movileros en la representación de la protesta social, pág. 193.



[1] RODRÍGUEZ, Esteban: “Cubriendo la noticia”. El papel de los periodistas movileros en la representación de la protesta social, pág. 193.

[2] PENALVA, Clemente (2002): “El tratamiento de la violencia en los medios de comunicación”, Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social n° 10, págs. 395-412.

[3] PEREYRA, Marcelo (2005), “La criminalización mediática”, en UBA: encrucijados, n°35, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires.

[4] IGLESIAS, Martín (2005): “Unidad temática: expresión pública, la figura del caos”, “Recorridos de sentido” y “Aportes para un debate necesario”, en Mediados. Sentidos sociales y sociedad a partir de los medios masivos de comunicación. Cuaderno de trabajo n°57, Buenos Aires, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

[5] Ibid. RODRÍGUEZ, pág. 196.

[6] HERNÁNDEZ GARCÍA, Sonia (2002): “Un acercamiento a la nota roja: la inclusión y exclusión de las clases vulnerables”, en www.saladeprensa.org, 45, julio, año IV, Vol. 2.

[7] Ibid. RODRÍGUEZ.